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lunes, 6 de octubre de 2025

El sueldo, las cotizaciones sociales y el coste laboral.

Infografía publicada por la O.C.U.
   Hace ya un tiempo que la nueva forma de arremeter de la oposición política es mezclar sueldos, cotizaciones, impuestos y coste laboral. Con ello se pretende inquietar y alarmar a los trabajadores: “El Estado me roba”. Recientemente la campaña era afirmar que hasta mediados de agosto se trabajaba para el Estado. Es decir, de 12 meses que tiene un año, casi 8 son para el Estado (62,5%) vía impuestos (IRPF, IVA, II.EE,...), tasas y cotizaciones sociales. Una burda mentira.

    No voy a entrar en esa polémica interesada que lo único que busca es el descontento social y consecuentemente un cambio de gobierno más tolerante con la política empresarial de bajos sueldos y altos beneficios. En España durante 2024, según diversas fuentes como el Banco de España y el I.N.E., el coste laboral medio por empleado ha sido de 37.351 €, mientras el beneficio medio por empleado ha sido de 15.860 €, un 42,5 % del coste ha generado cada empleado de media. Hay margen, creo yo para adaptar el sistema.

    El sistema de la Seguridad Social que entre otras prestaciones es responsable del abono de las pensiones no es nuevo, data de hace muchos años.

    Breve cronología del Sistema de la Seguridad Social:

•En 1900, se aprueba la Ley de Accidentes de Trabajo, que obliga al empresario a asegurar a los trabajadores frente a accidentes. Es el primer antecedente de contribución empresarial a un sistema de protección social.

•Entre 1919-1933, se van creando seguros sociales obligatorios (retiro obrero, seguro de maternidad, subsidio de vejez, etc.), en los que el empresario ya empieza a aportar parte de la cotización junto al trabajador y al Estado.

•En 1936 se implanta el Seguro Obligatorio de Maternidad y se consolidan mecanismos de financiación tripartita (trabajador, empresario y Estado).

•En 1940 se extiende el Seguro de Enfermedad.

•En 1963 con la Ley de Bases de la Seguridad Social se establece un sistema unificado.

•En 1966 el texto articulado de la Ley de Seguridad Social consolida la obligación de cotización tanto para el empresario como para el trabajador sobre las bases de cotización.

•Y en 1967 entra en vigor el Reglamento General de Cotización y Liquidación de otros Derechos de la Seguridad Social, que fija de manera clara la cotización empresarial y la cotización obrera.

    Así hasta ahora, donde las modificaciones han sido adaptaciones progresivas a las circunstancias de cada momento y la evolución lógica del sistema. Tratando de rebajar cotizaciones para así mejorar el coste del empleo. Una gran equivocación. Lo que se ha mejorado es el beneficio empresarial que crece año tras año con algún bache derivado de crisis, normalmente internacionales: Petróleo (1973), Japón (1990), Puntocom (2000) , Burbuja inmobiliaria y financiera (2007), Pandemia (2020) y la Crisis inflacionaria y energética (2021-2023) derivada de la invasión rusa de Ucrania (2022), por citar las más importantes y qué más huella han dejado.

    Hoy las cotizaciones sociales en España son:

Y los tipos de cotización para empresas y trabajadores:


BOE 28-nov-1966
    En el BOE del 28 de noviembre de 1966 el tipo de cotización era del 50%, un 42% la empresa y un 8% el trabajador. Y sin incluir las primas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales, que se cotizaban aparte.

    Si ahora hablamos de las pensiones, en 1966 la esperanza de vida no llegaba a 72 años. Hoy es de 84 años. Pero nos quejamos de las cotizaciones, de los impuestos y demás mientras el Estado te garantiza una pensión del 80% de tu base de cotización mientras vivas y además cubre a tu esposa con un 60% si ella no ha trabajado y falleces antes. Además, con esos impuestos se accede a sanidad y educación gratuita, se construyen infraestructuras que mejoran la vida de la gente, se tiene seguridad (policía) y defensa (ejército), se administra justicia y se administra el Estado, por citar lo más relevante

    Otra batalla que en interés de bancos, entidades financieras y aseguradoras, entusiasmados por manejar los fondos de pensiones, se está desarrollando para arremeter contra la sostenibilidad del sistema que es lo mismo que atacar tu futuro.

    Un banco guardará tus ahorros, con una rentabilidad discutible si tenemos en cuenta la inflación. Es decir, si estás cuarenta años ahorrando el 20% de tu sueldo en un producto bancario sin riesgo, como mucho obtendrás la actualización de tu dinero. En resumen, has ahorrado 8 años de tu sueldo. No hay más. Y ahorrar en pleno auge de la vida un 20% todos los meses está al alcance de muy pocos.

    Es lo que hay. No te dejes engañar. El mejor sistema es el actual: pensiones que te garantizan el 80% de tu base de cotización, cumpliendo requisitos, para un período de la vida donde los gastos ya son menores en todos los aspectos.

    Y no, no recibe un pensionista con 40 años cotizados más de lo que vía cotizaciones se ha aportado durante la vida laboral. Otra falacia interesada.


sábado, 11 de enero de 2025

Más, sobre pensiones

        Tras mi artículo anterior: “Las pensiones, ¿un sistema insostenible?”, hoy quiero ampliar un poco el asunto fijándome en dos cuestiones de actualidad que parecen independientes, pero no lo son:

        1.- La campaña desarrollada haciendo ver que los impuestos y cotizaciones son parte del salario real del trabajador, con objeto de transferir estas obligaciones al trabajador de forma que con el paso de los años...

        2.- La cada vez más débil estructura financiera de la Seguridad Social.

        Veamos. Las aportaciones al sistema actual provienen de la empresa y del trabajador en porcentajes muy dispares:

        Si tomamos como aportación media de la empresa un 35% y del trabajador un 6,50%, sobre una base media actual de 3.280 € (39.360 €/año) y calculamos su valor anualizado a 38 años a tipos de interés e inflación cero, teniendo en cuenta que la distribución de prestaciones en la Seguridad Social es de 84% a pensiones y 13% al resto de prestaciones. Y obtenemos una renta vitalicia para 15, 18 y 20 años de duración, el resultado sería el siguiente:

        En el cuadro se puede apreciar que según el plazo de duración de la pensión para un período de 15 años es más qué sostenible. Y es a partir de 18 años cuando el déficit se vuelve insostenible.

        Si ahora calculamos la aportación de un trabajador a un plan privado para reforzar su pensión con una cantidad similar a la cotización del trabajador, tendremos:

        Nota.- El supuesto se hace en euros constantes, sin inflación ni interés, para no desvirtuar el resultado.

        De lo que podemos deducir que es la cotización empresarial la que soporta el peso del coste de las pensiones. Algo que se constituyó hace ya muchos años.

        La perspectiva sobre la viabilidad de la Seguridad Social, dado que la falta de profesionalidad de algunos políticos, sobre todo de la oposición, la están llevando a una situación de insolvencia haciéndole depender de las transferencias del Estado para equilibrar sus cuentas. La constante crítica a los costes laborales haciendo creer a la gente que la cotización empresarial forma parte de su nómina, algo que sumado a los impuestos llevan a valorar algunos en un 60% llegándole al trabajador solo un 40% del valor de su trabajo, solo tiene un fin: sembrar la discordia y el descontento generalizado de la sociedad.


        Las prestaciones económicas de la Seguridad Social son varias: Pensiones, Subsidios, Indemnizaciones y otras prestaciones. Siendo las pensiones el capítulo principal de sus gastos, que suponen actualmente un 111,92% sobre los ingresos por cotizaciones, con datos de 2023. En 2002, por ejemplo, suponía el 80,33%. El resto de las prestaciones se mantiene en un 14% aproximadamente desde hace más de 20 años.

        El desglose general de gastos de la Seguridad Social es:

        A lo largo del tiempo y analizados los datos desde 1995, podemos observar que hasta 2009 las cotizaciones igualaban o superaban a las prestaciones. Momento a partir del cual estas últimas superaron notablemente, tal que en el año 2023 el total de prestaciones suponen un 126,03% de las cotizaciones, lo que representa un déficit notable que habría que reducir.

        Esto nos lleva a tener que concluir que no hay otras alternativas que no sean:

        ● Recortar las pensiones

        ● Aumentar las cotizaciones

        ● O ambas cuestiones a la vez

        Ahora bien, tenemos que ser conscientes de a lo que nos lleva, no solo a los actuales pensionistas que han cotizado de acuerdo con las reglas establecidas sino también a las generaciones futuras, que deben de ser conscientes del recorte.

        El problema como ya he dicho, más allá de la tan anunciada quiebra del sistema, es si queremos dejar la pensión en manos del sector público o que nos la gestione una entidad financiera. Algunos apuestan por esto último (sonrío).

martes, 23 de abril de 2024

Las pensiones y el PSOE

 

Es habitual cuando gobierna el PSOE que el tema de las pensiones se utilice para contrarrestar su política. Ocurrió durante el gobierno de Felipe González que se vio obligado a redactar la reforma de estas en 1985 (Ley 26/1985, de 31 de julio) y que le costó además dos huelgas generales organizadas por CC.OO. y UGT, el sindicato socialista.

Basta echar un vistazo a algunas portadas del diario "ABC" de hace ¡40 años! para darse cuenta:



"Pensiones de hambre, pensiones de risa" (3-marzo-1984)

"No se podrán pagar las pensiones" (11-septiembre-1984)

 Durante el gobierno de J. L. Rodríguez Zapatero, también. Este tuvo que congelar las pensiones en su modalidad contributiva con la excepción de las mínimas, tras la burbuja inmobiliaria (1998-2006) y la crisis financiera (2007). Ahora con Pedro Sánchez a los mandos, la presión mediática también ha llevado a promulgar una ley de medidas urgentes (Real Decreto-ley 2/2023) para crear un nuevo marco de sostenibilidad, que al tocar las bases de cotización ha sido tachada de presión impositiva y rechazada por los de siempre. "El PSOE nunca acierta".

Mientras, el Partido Popular en su mandato 2012-2018 se inventó la desindexación de la economía (Ley 2/2015, de 30 de marzo) para que trabajadores y pensionistas cargaran más aun con la inflación. Las pensiones se revalorizarían un 0,25% y los salarios lo que dijesen la CEOE, CEPYME y otras organizaciones empresariales. Incumpliendo así "El Pacto de Toledo (1995). Todo en orden.

La verdad es que en 1980 el gasto en pensiones sobre PIB era del 5,90%. En el 2000 del 8,82% y el pasado año cerramos con un 12%. Hemos pasado de 4,7 millones de pensiones (1980) a más de 10 millones (2024). El número de afiliados a la Seguridad Social se ha doblado, pasando de 10,4 millones a 20,8. Y la población residente ha pasado de poco menos de 38 millones a más de 48 millones de habitantes. La inflación acumulada ha sido del 471,2%, según el I.N.E. desde diciembre de 1980.

En el estudio ministerial, que ha dado base a la ley, se estima un máximo de 14,97% para 2047, de ratio Gasto/PIB, que encaja con los parámetros de la U.E.

        Por una parte, se pone en marcha un proceso de ajuste financiero mediante el cual se trata de moderar el gasto en pensiones a largo plazo, endurecer las condiciones de acceso e ir aproximando la proporcionalidad entre las aportaciones de los trabajadores y las pensiones percibidas, conjugando la tasa de reemplazo, poder adquisitivo de la pensión media (en la actualidad ≈ 72%) y la esperanza de vida (≈ 83 años). Dado que el sistema estaba inicialmente previsto para una prestación de 8 o 10 años, cuando actualmente es de 18 o 20 años, en términos medios; por otra parte, y lo que es quizás más importante, se van a ir construyendo las condiciones ideológicas y los instrumentos legales e institucionales para favorecer sistemas complementarios privados de pensiones.

        Ambos procesos podrían concluir con el tiempo en un sistema tripolar de pensiones: un sistema asistencial (básico y financiado con impuestos generales), otro sistema profesional o contributivo (financiado con cotizaciones y de capitalización) y un tercer sistema privado (financiado con ahorros colectivos o individuales).

        Es lo que tenemos y a lo que debemos de hacer frente si no queremos que el sistema quiebre de verdad, no por falta de capacidad sino por falta de entendimiento e intereses políticos espurios: “Quítate tú que me pongo yo”.

        No olvidemos que todas las proyecciones que se hacen a 40 o 50 años vista, pasarán por períodos de crisis que posteriormente se corregirán y para ello se ha trabajado con parámetros conservadores refrendados por la estadística actual.


sábado, 27 de agosto de 2022

¡Es vergonzoso!

Ayer leí una noticia en Bolsamanía: “Los británicos pagarán un 80% más por la luz y el gas a partir de octubre”.

Absolutamente demencial. Si la salida de Boris Johnson en Reino Unido podría haber sido una buena noticia por su alocada gobernanza y por la influencia que este país tiene en el mundo, me da la sensación de que no va a ser así.

Llevamos ya más de un año con el encarecimiento imparable de la energía en Europa. Ello a su vez ha hecho dispararse los precios de la alimentación y de la vivienda, dos necesidades más que básicas. Los gobiernos tratan, o aparentan, de tomar medidas para paliar el suceso pero ni con esas. Cualquier intento es criticado y penalizado.

Hace 40 años que el mundo occidental no conocía un incremento de los precios de tal magnitud, además con la contención de salarios que en España lleva ya más de veinte años la situación se está haciendo insostenible.

Una de los factores, no el único ni el principal, que ha desencadenado esta reacción ha sido la invasión de Ucrania por Rusia. Algo que si se hubiera tenido un poco de sensibilidad no hubiera ocurrido. Pero vivimos actualmente en un extraño mundo de intereses y objetivos poco claros. Con unos líderes políticos de lo peor que ha habido desde hace más de medio siglo. Y desgraciadamente no se atisba en el horizonte más inmediato que esto pueda cambiar.

El otro día el presidente francés E. Macron anunciaba “el fin de la abundancia económica”. ¿Se puede ser más necio?...

No, no hemos vivido ninguna época de abundancia. Hemos vivido como siempre, al son de los mercados “esos señores con tanto poder”, que unas veces nos sacan el dinero obtenido con el trabajo de una manera y otras veces de otra. Su codicia es infinita. Mientras, estos políticos mediocres, interesados y egoístas, se pegan la vida padre sirviendo a los intereses de esa élite, cuyas fortunas no se gastarían ni en mil años que viviesen.

Así estas noticias leídas hoy alejan cualquier duda al respecto:

Tras un ejercicio (2021) bastante bueno, unos resultados del 1º semestre (2022) también buenos, las perspectivas de beneficios siguen siendo buenas. Los beneficios empresariales no sufren ni inflación, ni los aumentos de tipos ni nada. Otra cosa es que se pretenda actualizar los salarios, entonces: “El alza de los salarios puede acelerar la inflación y reducir la competitividad de las empresas españolas” y no digamos ya si el objetivo es incrementar el salario mínimo (SMI). Ya en 2021 el gobernador del Banco de España, que cobra 16 mil euros al mes,  previene “contra subir ahora el salario mínimo del 2021, mientras ve “inevitable” que la banca sufra nuevas reducciones de empleo”.

En fin, con estos caraduras al mando del barco, no podemos esperar nada bueno.

Y si esto nos está ocurriendo con un llamado gobierno progresista, no quiero ni pensar que ocurriría con un gobierno no progresista ¡Ni pensarlo!

Lá última que se han "sacado de la manga" es comparar las pensiones con el salario más frecuente para así tratar de justificar una reducción de las mismas. Como si las pensiones contributivas fueran una dádiva del gobierno de turno y no la consecuencia del trabajo de muchos años y sus correspondientes cotizaciones.

 

 


sábado, 30 de mayo de 2015

Pensiones, ¿seguimos sin soluciones?



El presupuesto este año para atender las pensiones es de 131.658,5 millones de euros según los PP.GG.EE. 2015, para atender 9.279.340 pensiones (Datos de Abril-2015. Ministerio de Empleo y Seguridad Social).
Desde el año 2005, la partida destinada a pensiones se ha visto incrementada en un 45,01%, lo que implica una subida media anualizada del 3,78%.
Evolución porcentual del gasto en pensiones
El denominado Fondo de Reserva de la Seguridad Social, “hucha de las pensiones”, fue creado en el año 2000 para subsanar las posibles desviaciones entre ingresos y gastos de la Seguridad Social, llegó a acumular en 2011, la cantidad de 66.815 millones. Hoy tras diversas retiradas en los últimos 3 años por un importe de 33.951 millones, el saldo neto a finales de 2014 era de 41.634 millones, teniendo en cuenta la rentabilidad obtenida por la compra de deuda pública española durante esos años. Para ello, el límite de disposición anual fijado en el 3% del fondo, fue modificado por el gobierno en 2012.
Que hasta la fecha ningún gobierno se ha tomado en serio la viabilidad y futuro del sistema está claro. Y más si nos fijamos en la última oferta electoral del presidente del gobierno el pasado jueves, a sólo diez días de las elecciones municipales y autonómicas, el Consejo de Ministros aprobó una subida de las pensiones de jubilación de entre el 5 y el 15% para las madres con dos o más hijos a partir del 1 de enero de 2016, que el ministro de Sanidad y Servicios Sociales, Alfonso Alonso, explica como una apuesta "por la maternidad y la natalidad".
A día de hoy las pensiones por viudedad alcanzan la cifra de 20.723 millones. Desconozco cuantas de estas pensiones se verían afectadas por la medida. Pero ahí está el dato. Y no es que esté en contra de la medida, ¡Dios me libre! Lo que estoy es en contra de la demagogia, la hipocresía y la falta de rigor.
Alarmante disminución de cotizantes/pensionistas
Hoy ya nadie discute que este sistema actual, que consiste básicamente en pagar con las contribuciones sociales actuales el importe de la nómina de las pensiones, depende fundamentalmente de tener una tasa alta de actividad, más de 22 millones de personas ocupadas. Actualmente hay 17,5 millones de personas trabajando. Por lo que resulta obvio, que con independencia de objetivos de alta ocupación y disminución del desempleo, muy deseables, también es muy necesario se implemente un sistema que haga sostenible el pago de las pensiones en el futuro, sin que ello suponga recurrir al déficit público y al inevitable endeudamiento sin retorno.
Un tema que ningún gobierno hasta la fecha ha acometido más allá de una consulta a expertos cuyos dictámenes son para echarse a reír.
¿Es tan difícil plantearse una solución? Yo creo que no.
Incremento anual de la deuda pública
En principio había que terminar con las prejubilaciones de forma radical, salvo caso de deterioro de la aptitud del trabajador, que requeriría el consiguiente dictamen médico como si de una incapacidad se tratara. Si tenemos en cuenta que la esperanza de vida hoy en España es de 82 años, un prejubilado con 60 ó 62 años cobraría durante 20 o 22 años una pensión por la que habría estado cotizando 35 años de media o menos.
En segundo lugar habría que modificar, acelerando, el retraso de la edad de jubilación y llevarla hasta los 68-70 años.
En tercer lugar crear un sistema paralelo obligatorio, de gestión pública o privada integral, desde los primeros años de vida laboral, que permitan un ahorro complementario al trabajador. Este sistema debe ser de capitalización garantizada y rentabilidad positiva en toda la duración del mismo, manteniendo el poder adquisitivo de las cantidades ahorradas.
Así, en 30-35 años se podría descargar, por ejemplo, un 25%-30% el importe de la pensión pública, que se vería compensada por ese ahorro obligado del trabajador. Ello, claro está, con independencia de la contratación de planes privados como existen hoy en día.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Pensiones, demografía y familia


"La gran familia" (1962) una escena difícil de emular hoy
Las pensiones, el gasto más importante del Estado junto al desempleo y los intereses de la deuda pública, 127.483,6 millones para 2014 , sigue siendo un gran problema de presente y de futuro. La sostenibilidad y el valor de las mismas corre un serio peligro, demagogias y electoralismos aparte.
Desde que empezó a fraguarse este problema, que yo situo a finales de los años 80 del siglo pasado, nada se ha hecho para ir al fondo del problema.
Nuestro sistema de pensiones se sostiene en base a lo que empresas y trabajadores, aportan como cotización a la seguridad social. No se trata de un dinero que se ahorre y se invierta, capitalizándolo a futuro. Es un dinero que mes a mes se recauda y se utiliza para pagar las pensiones y no hay que ser un avispado matemático, para darse cuenta que este sistema es deficitario “per se” en base al creciente desequilibrio existente entre cotizantes y beneficiarios.
Número de nacimientos en España
Entre 1975 y 2012, la tasa bruta de natalidad (nacidos por cada 1.000 habitantes) ha descendido de 18,73 a 9,69. Casi la mitad. Es en este período, cuando a partir del año 2000, se produce un punto de inflexión en la serie, debido fundamentalmente al fuerte flujo inmigratorio de los últimos años, atraído por la burbuja económica. Merced a la cual y durante algún tiempo, pareció que el sistema era estable. Nada más lejos de la realidad. A partir de 2007, el deterioro se hace más que notable, aún. El necesario reemplazo generacional, no se produce. Ni la masiva entrada de inmigrantes, hoy en retirada, ha conseguido equilibrar la balanza.
Y lejos de buscar responsables fuera, debemos de buscarlos dentro. En nosotros, en nuestro egoísmo, en nuestro sistema impositivo, en nuestro sistema social, que lejos de premiar e incentivar la natalidad y la familia, premia el materialismo y el individualismo.

Relación entre cotizantes y pensionistas
España es una de las naciones de occidente, que nunca ha hecho nada por la familia, que al margen de mensajes bíblicos, “creced y multiplicaos”, es la base y el sostén de una sociedad.
Nuestro sistema social, nunca ha ayudado realmente al desarrollo de una familia. Más allá de una ligera deducción en transportes o en las tasas universitarias. Quedando pues todo el esfuerzo en los padres. Ahora bien, son esos hijos los que el día de mañana, sufragarán las pensiones, de quienes de forma egoísta y cicatera, decidieron no tener hijos, o reducir estos a una expresión simbólica, representativa de su capacidad biológica. Y todo ello, amparado y promocionado por nuestros gobernantes.
Así, si hacemos una fácil y didáctica simulación, con una unidad familiar que ingrese una nada desdeñable cantidad de 80.000 euros al año, podemos comprobar como una familia con 4 hijos y un solo perceptor, paga 4.562 euros más al año, que una familia sin hijos y dos perceptores e idénticos ingresos de la unidad familiar. No hablemos ya de un contribuyente "single", tan de moda hoy, que con unos ingresos similares, dispondría de 54.217 euros "per capita", frente a los 9.793 de una familia con 4 hijos. Eso sí, dispondrá de los mismos servicios sociales e idéntica pensión en su momento, sin haber dejado descendencia alguna, ni haber pagado, ni de lejos, conforme a la esperanza de vida, el importe a recibir.
En conclusión. Tenemos un sistema social y fiscal, que lejos de primar el reemplazo generacional, lo desincentiva. Distingue entre dos perceptores y un solo perceptor con idénticos ingresos familiares, penalizando el necesario e irremplazable cuidado paternal durante los primeros 14 ó 16 años de la vida de un hijo. Eludiendo el llamado “splitting” tan justo como necesario. U otra fórmula de carácter social, que haga un reparto más equilibrado de la sociedad, al tiempo que estimula y protege la familia.
Y todo ello, sin menoscabo tampoco, de una mayor relación entre las rentas, el uso y la contribución a un sostenimiento de la sanidad y de la educación, que doten de mayor sensibilidad al valor de estos derechos sociales.

domingo, 9 de junio de 2013

12 expertos muy expertos



La ministra Bañez, orgullosa de sus expertos
Sí, el gobierno de la nación presidido por Don Mariano Rajoy ha convocado a 12 expertos para que le informen sobre el futuro de las pensiones y la sostenibilidad de las mismas. No había entre los millones de funcionarios y los miles de abogados, economistas, ingenieros y otros especialistas de la Administración General del Estado u otros entes similares, nadie con capacidad de informar al respecto.


 Señor Rajoy ¿tan inútiles considera usted a los funcionarios españoles?

No voy a ser yo el que defienda el actual sistema de pensiones, tal y como está planteado. Pero de esto a crear un sistema ininteligible y amorfo hay una gran distancia.

Los trabajadores, a lo largo de sus años realizan una aportación – vía cuotas de la Seguridad Social- para que en el futuro tengan garantizado una prestación. Que las circunstancias coyunturales, demográficas y sociales, inviten a un reestudio de su idoneidad, no conlleva aplicar con carácter retroactivo ningún recorte. Todo se debe de hacer a futuro, conociendo todos las reglas del juego antes de su comienzo. Este debe ser el gran principio de su formulación.

Mirar a Europa y sus diferentes sistemas, obliga también a comparar otros factores de suma importancia, como son su poder adquisitivo, su fiscalidad real y su grado de bienestar. Y como no, el grado de corrupción de sus políticos.

Más allá de la coyuntura, la esperanza de vida debe de ser el factor más a tener en cuenta. No lo dudo. Una simple regla de tres hace inviable trabajar 35 años y cobrar 20 de pensión. Pero esto no es algo nuevo. Es algo que se viene produciendo desde hace muchos años y no se ha hecho nunca nada. Luego se viene a demostrar la ineficacia y la ineptitud de nuestra clase política dirigente, que solo se alarma cuando “el incendio es casi inextinguible”.

No obstante, el crear un sistema justo y sostenible, no es ninguna tarea difícil. Probablemente, cualquier alumno de bachillerato o en primeros cursos de Economía, Ingeniería o Derecho, establecería un sistema coherente y desarrollable, sin necesidad de tanto experto, que no deja de ser una coartada absurda, irrespetuosa e ilógica.
Jubilados, un tanto estupefactos

Poco han cambiado las cosas desde el llamado “Pacto de Toledo (1995)” donde las fuerzas políticas acordaron el cómo, el cuándo y el dónde del sistema público de pensiones. Solo una crisis económica sin precedentes, no creada ni alentada por los trabajadores, sino por delincuentes de “cuello blanco” con la anuencia de las autoridades, que han detraído en poco más de doce años cientos de miles de millones de euros de riqueza nacional, nos han llevado a esta situación.

Tampoco voy a entrar en la procedencia, intereses o ideología de unos u otros expertos, sino en lo absurdo de su convocatoria, que es la que determina la incoherencia de un gobierno perdido en el mar de las dudas, las improvisaciones y las mentiras.

Otro paso más en la “Desindexación de la Economía Española”, cuyo único y perseguido objetivo es la detracción de riqueza de la sociedad española en pro del capitalismo salvaje y codicioso.

Así, como si de una película se tratara “12 expertos muy expertos” me recuerda a aquella llamada “Dos tontos muy tontos”. Donde los tontos somos nosotros, millones de trabajadores y asimilados.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sanidad, Educación y Pensiones

Se está haciendo demagogia con temas sociales básicos, de interés capital, esto creo yo. Tales son la sanidad, la educación pública y las pensiones. Las dos primeras tienen sus competencias transferidas a las CC.AA. Ambas son materias que requieren de una inversión pública importante. Ambas deben de seguir siendo eficientes y eficaces. Ambas deben de llegar a todos los ciudadanos, con independencia de su capacidad económica.

Pero mantener la universalidad y el alcance de ambas, no implica abandonar la búsqueda de fórmulas o soluciones que mejoren su financiación. Fórmulas que permitan la viabilidad y eficacia futura de las mismas, tal y como las conocemos. Y esas fórmulas son sencillas y fáciles de aplicar, si de verdad hay sinceridad, interés y un sentido práctico en su aplicación. El colaborar cada uno, en la medida de sus posibilidades, al sostenimiento de estos servicios, no implicaría nada más que redistribuir de forma mejor los esfuerzos, para que todos podamos seguir gozando de una sanidad y una educación de calidad.

Para ello, mi propuesta es crear unas tasas en función de la renta disponible y de la situación personal de cada uno. Me explico:

En primer lugar, ambas materias no pueden costar lo mismo al que tiene mil euros al mes que al que tiene diez mil. Es injusto e in-solidario. Si, ya sé que con los impuestos directos e indirectos ya se ha hecho un primer esfuerzo de contribución diferenciada. Pero también hay que ver quien le da más o menos uso y mejor aprovechamiento. Y aquí está la segunda cuestión. Si exceptuamos enfermedades crónicas y graves, niños y personas de avanzada edad, que deberían de ser siempre asistidas tal y como lo son ahora, el cuidado de la salud común si debería de ser objeto de una tasa por uso del servicio- atención primaria, especialista o intervención quirúrgica-.

Lo mismo respecto de la educación. Hay quién aprovecha el tiempo, aprende y aprueba. Y quién no lo aprovecha, no aprende y suspende. Evidentemente tampoco es justa esta situación. Por lo que igualmente se debería de introducir una tasa diferencial en función del aprovechamiento adecuado o no del servicio. Todo siempre, con criterios de proporcionalidad con la renta disponible, la situación personal y el adecuado uso de los servicios.

El sostenimiento del sistema y su viabilidad futura depende de ello. Lo contrario hará insostenible el mismo y sus consecuencias serían peores e irreversibles.

Por último el tema de las pensiones, que requiere ya de una solución inmediata y consecuente con la coyuntura, que se debe de afrontar sin mayor dilación, dado el enorme peso que tiene en el gasto social del Estado. Los tiempos han cambiado y debemos de adaptarnos a ellos con perspectivas de futuro. Hay que legislar para obligar a crear un sistema privado adicional de pensión desde los primeros andares laborales. La cantidad aportada hoy en día, teniendo en cuenta la esperanza de vida y la etapa laboral, no permite pagar las cantidades que se pagan. Lo contrario es cerrar los ojos a la realidad, hacer demagogia, no decir la verdad y crear una burbuja que el día que explote, tendrá consecuencias imprevisibles.

El Estado del Bienestar, no significa negar la aritmética y la realidad social.