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lunes, 6 de octubre de 2025

El sueldo, las cotizaciones sociales y el coste laboral.

Infografía publicada por la O.C.U.
   Hace ya un tiempo que la nueva forma de arremeter de la oposición política es mezclar sueldos, cotizaciones, impuestos y coste laboral. Con ello se pretende inquietar y alarmar a los trabajadores: “El Estado me roba”. Recientemente la campaña era afirmar que hasta mediados de agosto se trabajaba para el Estado. Es decir, de 12 meses que tiene un año, casi 8 son para el Estado (62,5%) vía impuestos (IRPF, IVA, II.EE,...), tasas y cotizaciones sociales. Una burda mentira.

    No voy a entrar en esa polémica interesada que lo único que busca es el descontento social y consecuentemente un cambio de gobierno más tolerante con la política empresarial de bajos sueldos y altos beneficios. En España durante 2024, según diversas fuentes como el Banco de España y el I.N.E., el coste laboral medio por empleado ha sido de 37.351 €, mientras el beneficio medio por empleado ha sido de 15.860 €, un 42,5 % del coste ha generado cada empleado de media. Hay margen, creo yo para adaptar el sistema.

    El sistema de la Seguridad Social que entre otras prestaciones es responsable del abono de las pensiones no es nuevo, data de hace muchos años.

    Breve cronología del Sistema de la Seguridad Social:

•En 1900, se aprueba la Ley de Accidentes de Trabajo, que obliga al empresario a asegurar a los trabajadores frente a accidentes. Es el primer antecedente de contribución empresarial a un sistema de protección social.

•Entre 1919-1933, se van creando seguros sociales obligatorios (retiro obrero, seguro de maternidad, subsidio de vejez, etc.), en los que el empresario ya empieza a aportar parte de la cotización junto al trabajador y al Estado.

•En 1936 se implanta el Seguro Obligatorio de Maternidad y se consolidan mecanismos de financiación tripartita (trabajador, empresario y Estado).

•En 1940 se extiende el Seguro de Enfermedad.

•En 1963 con la Ley de Bases de la Seguridad Social se establece un sistema unificado.

•En 1966 el texto articulado de la Ley de Seguridad Social consolida la obligación de cotización tanto para el empresario como para el trabajador sobre las bases de cotización.

•Y en 1967 entra en vigor el Reglamento General de Cotización y Liquidación de otros Derechos de la Seguridad Social, que fija de manera clara la cotización empresarial y la cotización obrera.

    Así hasta ahora, donde las modificaciones han sido adaptaciones progresivas a las circunstancias de cada momento y la evolución lógica del sistema. Tratando de rebajar cotizaciones para así mejorar el coste del empleo. Una gran equivocación. Lo que se ha mejorado es el beneficio empresarial que crece año tras año con algún bache derivado de crisis, normalmente internacionales: Petróleo (1973), Japón (1990), Puntocom (2000) , Burbuja inmobiliaria y financiera (2007), Pandemia (2020) y la Crisis inflacionaria y energética (2021-2023) derivada de la invasión rusa de Ucrania (2022), por citar las más importantes y qué más huella han dejado.

    Hoy las cotizaciones sociales en España son:

Y los tipos de cotización para empresas y trabajadores:


BOE 28-nov-1966
    En el BOE del 28 de noviembre de 1966 el tipo de cotización era del 50%, un 42% la empresa y un 8% el trabajador. Y sin incluir las primas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales, que se cotizaban aparte.

    Si ahora hablamos de las pensiones, en 1966 la esperanza de vida no llegaba a 72 años. Hoy es de 84 años. Pero nos quejamos de las cotizaciones, de los impuestos y demás mientras el Estado te garantiza una pensión del 80% de tu base de cotización mientras vivas y además cubre a tu esposa con un 60% si ella no ha trabajado y falleces antes. Además, con esos impuestos se accede a sanidad y educación gratuita, se construyen infraestructuras que mejoran la vida de la gente, se tiene seguridad (policía) y defensa (ejército), se administra justicia y se administra el Estado, por citar lo más relevante

    Otra batalla que en interés de bancos, entidades financieras y aseguradoras, entusiasmados por manejar los fondos de pensiones, se está desarrollando para arremeter contra la sostenibilidad del sistema que es lo mismo que atacar tu futuro.

    Un banco guardará tus ahorros, con una rentabilidad discutible si tenemos en cuenta la inflación. Es decir, si estás cuarenta años ahorrando el 20% de tu sueldo en un producto bancario sin riesgo, como mucho obtendrás la actualización de tu dinero. En resumen, has ahorrado 8 años de tu sueldo. No hay más. Y ahorrar en pleno auge de la vida un 20% todos los meses está al alcance de muy pocos.

    Es lo que hay. No te dejes engañar. El mejor sistema es el actual: pensiones que te garantizan el 80% de tu base de cotización, cumpliendo requisitos, para un período de la vida donde los gastos ya son menores en todos los aspectos.

    Y no, no recibe un pensionista con 40 años cotizados más de lo que vía cotizaciones se ha aportado durante la vida laboral. Otra falacia interesada.


domingo, 16 de febrero de 2025

Salarios y vida laboral

Evolución 35 años
        Hoy con un post de carácter personal, más allá de la coyuntura y de las circunstancias particulares, quiero demostrar cómo es a partir de 1996 cuando los salarios se empiezan a contener en España y nos llevan a donde estamos ahora.

        En mis últimos 35 años (1986-2021) de vida laboral la evolución del IPC ha sido +286 y del salario bruto +991 (3,5 veces)

Evolución 10 primeros años
. Ahora bien, esta ganancia de poder adquisitivo se debe curiosamente a los primeros 10 años. Cuando con un IPC de 168,3 el salario bruto aumenta un 688, 8 (4,1 veces).

        Entonces, en las empresas se crecía, el desempeño personal era reconocido y compensado, más allá de promocionarse o no. Hoy ya no es así. Tener trabajo se considera un privilegio.

        ¿Pero qué ocurre entre 1996 y 2021? Pues que el crecimiento es de 143,9 para el salario mientras el IPC lo hace un 169,9. Es decir una perdida de poder adquisitivo en el período de 16 puntos. Curiosamente esto se produce cuando el gobierno del Partido Popular se hace con los mandos tras 14 años del PSOE.

        Ni el salario mínimo es capaz de batir al IPC. Es entre 2004 y 2011 cuando el SMI mejora notablemente al IPC, casi 15 puntos.

        No es casualidad, es gobernar para el empresario o gobernar para todos, empresarios y trabajadores, como ocurre ahora y ocurría en los 80.

        Hoy vemos que los salarios apenas crecen, que los jóvenes titulados están años con el sueldo de convenio sin mejoras sustantivas, por lo general.

        Y si no se aprovechan los años de ciclo expansivo, ¿Cuándo se van a actualizar los salarios al nivel que nuestra economía y nuestra sociedad merecen? 

Evolución 25 últimos años
        Cualquier persona hoy con 60 años lo recordará. Fue general. Si bien yo trabajaba en un sector como la construcción que tuvo un importante boom en los 80, y que no fue así durante los años 2000-2007 con la burbuja financiera e inmobiliaria y el crecimiento irracional de la economía. El beneficio se repartió entre empresarios y bancos. Los salarios contenidos. Las empresas ya no competían por llevarse a los mejores.

        Cualquier lector puede hacer su estudio y verá como sensiblemente es parecido: Los salarios se han deteriorado en los últimos 25 años, ni antes ni después.

        Amplió el artículo con la diferencia de los convenios del año 1982 y 2024, donde se puede apreciar que si no hubiera sido por el importante incremento del SMI desde 2019, todas las categorías o niveles hubieran perdido poder adquisitivo.

        ¿No estará el peligro de sostenibilidad de las pensiones en los bajos salarios que afectan a las cotizaciones, más que en el propio sistema que llevaba decenas de años funcionando sin mayores contratiempos?

sábado, 27 de agosto de 2022

¡Es vergonzoso!

Ayer leí una noticia en Bolsamanía: “Los británicos pagarán un 80% más por la luz y el gas a partir de octubre”.

Absolutamente demencial. Si la salida de Boris Johnson en Reino Unido podría haber sido una buena noticia por su alocada gobernanza y por la influencia que este país tiene en el mundo, me da la sensación de que no va a ser así.

Llevamos ya más de un año con el encarecimiento imparable de la energía en Europa. Ello a su vez ha hecho dispararse los precios de la alimentación y de la vivienda, dos necesidades más que básicas. Los gobiernos tratan, o aparentan, de tomar medidas para paliar el suceso pero ni con esas. Cualquier intento es criticado y penalizado.

Hace 40 años que el mundo occidental no conocía un incremento de los precios de tal magnitud, además con la contención de salarios que en España lleva ya más de veinte años la situación se está haciendo insostenible.

Una de los factores, no el único ni el principal, que ha desencadenado esta reacción ha sido la invasión de Ucrania por Rusia. Algo que si se hubiera tenido un poco de sensibilidad no hubiera ocurrido. Pero vivimos actualmente en un extraño mundo de intereses y objetivos poco claros. Con unos líderes políticos de lo peor que ha habido desde hace más de medio siglo. Y desgraciadamente no se atisba en el horizonte más inmediato que esto pueda cambiar.

El otro día el presidente francés E. Macron anunciaba “el fin de la abundancia económica”. ¿Se puede ser más necio?...

No, no hemos vivido ninguna época de abundancia. Hemos vivido como siempre, al son de los mercados “esos señores con tanto poder”, que unas veces nos sacan el dinero obtenido con el trabajo de una manera y otras veces de otra. Su codicia es infinita. Mientras, estos políticos mediocres, interesados y egoístas, se pegan la vida padre sirviendo a los intereses de esa élite, cuyas fortunas no se gastarían ni en mil años que viviesen.

Así estas noticias leídas hoy alejan cualquier duda al respecto:

Tras un ejercicio (2021) bastante bueno, unos resultados del 1º semestre (2022) también buenos, las perspectivas de beneficios siguen siendo buenas. Los beneficios empresariales no sufren ni inflación, ni los aumentos de tipos ni nada. Otra cosa es que se pretenda actualizar los salarios, entonces: “El alza de los salarios puede acelerar la inflación y reducir la competitividad de las empresas españolas” y no digamos ya si el objetivo es incrementar el salario mínimo (SMI). Ya en 2021 el gobernador del Banco de España, que cobra 16 mil euros al mes,  previene “contra subir ahora el salario mínimo del 2021, mientras ve “inevitable” que la banca sufra nuevas reducciones de empleo”.

En fin, con estos caraduras al mando del barco, no podemos esperar nada bueno.

Y si esto nos está ocurriendo con un llamado gobierno progresista, no quiero ni pensar que ocurriría con un gobierno no progresista ¡Ni pensarlo!

Lá última que se han "sacado de la manga" es comparar las pensiones con el salario más frecuente para así tratar de justificar una reducción de las mismas. Como si las pensiones contributivas fueran una dádiva del gobierno de turno y no la consecuencia del trabajo de muchos años y sus correspondientes cotizaciones.

 

 


martes, 3 de julio de 2012

Krugman o la economía mediática

Paul R. Krugman
Paul R. Krugman, economista de 59 años, premio Nóbel de economía en 2008 por sus trabajos y teorías sobre comercio, se ha convertido en el economista más mediático de esta crisis. A gran distancia, Roubini o Niño Becerra, también ilustres economistas, más próximos a la catástrofe apocalíptica que a estudiar y dar soluciones.
Krugman, seguidor de la teoría Keynesiana, apuesta por la fuerza económica de los estados para crear planes de crecimiento en contra de los planes de recorte o mal llamados de austeridad. La austeridad es no gastar en lo innecesario o lo superfluo. Justo lo contrario de lo que hacemos en España, donde la austeridad se entiende como recortar gastos y salarios, sin discriminación, y subir impuestos sin "ton ni son". En cambio, se sigue manteniendo una estructura política demencial, con una clase política híper-dimensionada, donde se ha convertido el empleo público en un auténtico lugar de acomodo de afines y allegados.
Mr. Krugman raro es el día que no nos sorprende con sus declaraciones en algún medio. Habitual colaborador del New York Times, hoy me han llamado la atención sus declaraciones en el sentido de que “…España no tiene que bajar salarios”. Creo que es una de las cosas más interesantes que le he oído o leído en los últimos tiempos. Algo que es evidente y necesario. Nuestra economía, una economía de servicios, basa su crecimiento en el consumo. Si suben los impuestos junto con los precios y se rebajan los salarios, entramos en una espiral sin fin. Disminuye la renta disponible, lo que hace caer al consumo, el cual a su vez lleva a más ajustes de empleo, en una dinámica torpe y absurda. Dinámica que al parecer satisface a cierta parte de nuestro empresariado que ve en la rebaja de costes laborales su supervivencia. Cuando su supervivencia está en invertir bien. No invertir con todo el dinero prestado, cuyo coste financiero se come los resultados, a lo que responden endeudándose más para hacerse más grandes y así generar más beneficio. En otra espiral sin fin en sentido equivocado. Luego tenemos dos actitudes equivocadas. Ambas producen lo contrario de lo que se busca.
En resumen, invertir bien es :
1.    Invertir en personas: El gran activo de las empresas
2.    No invertir con deuda: No comprar pidiendo prestado
3.    Moderar el beneficio: Aplicar economía de escala, para crecer
4.    Equilibrar la deuda: Vender todo aquello que no sea sustancial al negocio
5.    No a la corrupción: Denunciar las prácticas corruptas y no alimentarla.
Creo, con toda sinceridad, que si de verdad se aplicaran estos principios el crecimiento sano y sostenible estaría asegurado.

lunes, 16 de enero de 2012

Otra reforma laboral y van…

Así es, la del anterior gobierno parece que se quedó corta. Fue dura y bien que se aprovechó por muchos empresarios, hasta que los jueces de lo Social interpretaron mejor la norma y la aplicaron, muchos trabajadores se vieron en la calle, con indemnizaciones ridículas y muchos años de trabajo en la espalda, por el simple hecho de que el empresario preveía perdidas en el futuro.
Viene esto a cuento hoy, por que los agentes sociales –empresarios y sindicatos- no llegan a acuerdos en temas trascendentales. Ni podrán llegar nunca. El gobierno se ve ahora, al igual que hace casi dos años el anterior, en la situación de tener que legislar, sin acuerdos previos. ¿Para que lado se inclinará? Para mi todo apunta que hacia el empresarial, otra vez. Al fin y al cabo es el que crea y destruye el empleo, cuando lo considera conveniente.
Hoy, echando gasolina en Coslada, todos los surtidores estaban en situación de prepago. Había que ir, esperar, dejar la tarjeta o el dinero, repostar, volver a esperar, pagar y marcharte. El cliente se había convertido en un empleado gratuito. Los cuatro o cinco puestos de trabajo que esa estación de servicio tenía para expender gasóleo o gasolina, se habían extinguido hace años. El negocio no daba para pagar esos sueldos. No importa, el que lo necesite hará de empleado gratuito y sin derechos de ningún tipo. ¿Notó el bolsillo de los clientes la desaparición de esos sueldos? No. Lo notó la cuenta de resultados del negocio. Aumentó el beneficio.
Así es todo. ¿Cuántos empleos de este tipo han desaparecido, sin que fuera en beneficio de los clientes y si del empresario? -Muchos ¿Se acuerdan del cobrador del autobús, o del ayudante del metropolitano, que abría y cerraba puertas, avisando y evitando que estas pillaran a alguien? ¿Qué peso tenían estos empleos en el coste del servicio o del producto? Ridículo.
El empresariado no tiene límites conocidos que se sepa para la tasa de beneficios. Esta puede crecer tanto como sean capaces de recortar costes y aumentar precios. Tarea prioritaria en cualquier empresa que se precie de tal. Y esto no puede ser. Todo tiene un límite y más cuando se trata de espacios temporales en los que la innovación no aporta nada al proceso.
Ahora además, el empresariado ya no invierte, pide prestado, con lo que el coste financiero asociado a la producción, a veces muy elevado, debe de ser contrarrestado con otros factores y no queda otro más que los salarios y los derechos adquiridos durante años de entrega y trabajo, sin distinguir entre periodos buenos y malos. Los trabajadores no participan de esos años de bonanza, pero si se les quiere hacer partícipes de los años menos buenos.
La técnica de la subida constante de precios, que a su vez servía de referencia, mala, pero era una referencia para la actualización de salarios, se ha convertido en un nuevo objetivo de los intereses empresariales para desligar salarios e IPC. Liguémoslos a la productividad, que la contabilidad creativa ya hará su trabajo, parece ser la máxima actual.
Al final, esa labor social que indirecta y ciertamente hacía el empresario, arriesgando, emprendiendo, trabajando y creando empleo, por lo que obtenía buenos beneficios en años buenos y no tanto en años malos, se habrá convertido en un “usar y tirar” del empleo. Si alguna(s) buena(s) conciencia(s) no lo impide(n).

domingo, 6 de marzo de 2011

“Soy hijo de….”

Competitividad, productividad, plan de carrera, formación, salarios, inflación, convenio…¿Cuántas veces hemos oído estas palabras para justificar la política salarial y de contratación de nuestras empresas?

Yo, como ya he advertido en otros “post”, creo que el problema de nuestra falta de competitividad, baja productividad y bajos salarios, tiene más que ver con otros factores ya comentados, entre los que hoy también destacaría la política de RR.HH. de muchas empresas españolas, donde el ser “hijo de” o “sobrino de” o “yerno de” o “amigo de”, resulta ser el mérito más adecuado y eficiente para acceder a la empresa y progresar en ella. Esto, que aparentemente tiene una lógica y humana explicación, resulta ser en verdad contraproducente, perjudicial e injusto.
Contraproducente, por qué hace imperfecto el mercado laboral. Perjudicial por que el recomendado no va a sentir la presión necesaria para su buen rendimiento. Injusto por que cierra las puertas a personas, potencialmente más válidas, que no tienen ese contacto.
No hace mucho tiempo, leí en las páginas de un suplemento dominical de ABC, una entrevista con Antonio Garrigues Walker, en la que decía que su conocido y prestigioso despacho de abogados, no contrataba familiares de los trabajadores, por qué ello podía impedir la contratación de personas potencialmente más valiosas, laboralmente hablando. De verdad que me impactó, esta declaración.
Conozco alguna empresa, donde el padre ha metido a todos sus hijos, algún sobrino y hasta amigos e hijos de amigos. Sin más méritos diferenciales, que la relación con el empleador.
Si en muchas empresas se hace lo mismo, el mercado laboral de la oferta se estrecha, se vuelve incompetente e imperfecto. La reacción a ello, es la de querer todos hacer lo mismo, para proteger a nuestros allegados de ese mercado injusto, extendiéndose esta práctica como mancha de aceite y ensuciando todo.
La mejor prueba de ello, la podemos ver en las empresas familiares, que crea el abuelo, gestionan mal los hijos y hunden los nietos.
Así vemos, como en televisión, "los hijos de" suceden a sus padres, en el mundo de la canción, del cine, del periodismo..etc. Sólo no ocurre en el deporte, donde para meter goles, canastas, batir marcas o ganar pruebas, se necesitan unas cualidades que no sólo no se heredan, sino que necesitan trabajo y aplicación. Como no parece que ocurre en el resto de las profesiones, oficios o actividades.
Por último, una anécdota que me ocurrió al conocer a unas de estas personas, en la que al presentarnos, me dijo:

-¡Hola! soy “fulano de tal”, ¿no te suena?

-¡Ah pues no!

-¡Sí hombre!.. soy “hijo de”.

-¡Ah, coño! Como te pareces.