viernes, 13 de febrero de 2026

La conservación de carreteras en España

    El trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, que se saldó con 47 víctimas mortales y decenas de heridos, ha puesto en evidencia posibles carencias en la conservación de la red ferroviaria. Este incidente, aparentemente provocado por la falta de mantenimiento adecuado, ha suscitado una gran preocupación en la opinión pública. Como consecuencia, el foco se ha desplazado hacia la red de carreteras, incrementándose el interés tras las recientes borrascas e inundaciones que han afectado a numerosas localidades, especialmente en el sur de España.

Red principal de carreteras
    La red de carreteras española, al igual que la ferroviaria, experimentó un notable desarrollo a partir de mediados de los años ochenta y durante la primera década del siglo XXI. Durante este periodo se llevó a cabo la construcción de nuevas vías de alta capacidad, incluyendo autovías y autopistas, así como carreteras que mejoraron significativamente la conectividad y la infraestructura vial del país.

    La preocupación por el estado de la red de carreteras en España ha suscitado constantes reproches entre gobierno y oposición. Sin embargo, cabe señalar que el abandono de la conservación de estas infraestructuras no es un fenómeno reciente, sino que se arrastra desde hace años.

    Según la información del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, junto con datos de asociaciones como la Asociación Española de la Carretera (AEC) y la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX), así como informes sectoriales, se ha detectado un incremento considerable en la partida destinada a conservación de carreteras en los últimos años. Este aumento se produce tras un periodo de recortes significativos entre 2008 y 2013, durante la crisis económica, cuando la inversión anual fue notablemente inferior.

Licitación total 2004-2025 de obras públicas
    En las etapas anteriores a 2018, la inversión anual en conservación rondaba los 700-800 millones de euros, como muestra el dato de 2018, donde se destinaron unos 760 millones. Desde 2018, el Gobierno ha dado prioridad a revertir el déficit de mantenimiento, incrementando las cifras a unos 1.000-1.300 millones de euros anuales entre 2018 y 2020. En 2024, la inversión en mantenimiento alcanzó los 1.548 millones de euros, según datos ministeriales. En total, entre junio de 2018 y finales de 2024, el Ministerio dedicó unos 7.200 millones de euros a la conservación de carreteras estatales.

    Pese al aumento de la inversión, el déficit acumulado de conservación seguía siendo elevado. En 2014, este déficit se estimaba en unos 6.199 millones de euros, y en 2025 ha crecido hasta situarse entre 13.400 y 13.500 millones, duplicándose en una década. De esta cifra, aproximadamente 4.700 millones corresponden a la red estatal y más de 8.700 millones a las redes autonómicas y forales.

    Juan José Potti, presidente de ASEFMA (Asociación española de fabricantes de mezclas asfálticas) ha manifestado en un reciente programa de televisión que este déficit es palpable y se sufre en la red vial española: “España mantiene sus carreteras en condiciones inferiores a lo necesario, con un déficit del 40 % respecto a los estándares requeridos. Esta insuficiencia se traduce en una reducción de 14 millones de toneladas de materiales empleados en el mantenimiento cada año”.

Trabajos de conservación
    Desde el año 2011, el déficit acumulado de materiales alcanza los 225 millones de toneladas. Este retraso en el mantenimiento y la inversión ya es visible y afecta directamente a los usuarios de las carreteras, quienes perciben el deterioro y las consecuencias de esta situación.

    Las necesidades estimadas para una conservación adecuada se sitúan entre 1.600 y 2.000 millones de euros anuales para la red estatal, y entre 2.400 y 3.000 millones para las redes autonómicas y provinciales, según las asociaciones mencionadas.

    El deterioro de la red se ha estimado en torno al 8% anual en los últimos años, debido a la falta de mantenimiento suficiente, la inflación y el envejecimiento de las infraestructuras. A pesar del notable aumento de inversión en la última década, especialmente desde 2018, alcanzando cifras récord de 1.500-2.000 millones de euros anuales en la red estatal, los recursos destinados no han logrado revertir el deterioro acumulado. El último informe de la AEC (2025) señala que más del 50% de la red presenta daños graves.

    Conclusión: Es hora de acometer lo necesario y dejar lo suntuario. Menos política y más trabajo.