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Villa Olímpica |
Desde
2003 – en pleno crecimiento de la burbuja- se intentó lograr este evento. Hoy,
con la vista atrás, es fácil ver que hubiera sido todo un despropósito tal
celebración. Por desgracia 2012, nos dejó “un mal sabor de boca” a todos los
españoles, y a más de 6 millones algo mucho peor que “un mal sabor de boca”. Subida
de impuestos, bajada de sueldos, congelación de pensiones, desempleo creciente,
recortes sociales y crispación, mucha crispación. Todo ello, aderezado con
mentiras, una tras otra, y evidencias
sangrantes de corrupción en nuestras instituciones.
Es
indudable e indiscutible, que desde el punto de vista exclusivamente deportivo,
la celebración de unos Juegos Olímpicos, suponen un gran aliciente para el
deporte del país anfitrión.
También
es innegable, que Madrid cuenta con una buena infraestructura deportiva, así
como en establecimientos hoteleros, espectáculos, restaurantes, centros de
convención, de ocio, etc. Y respecto a su red de transportes, poco se puede decir en
sentido negativo.
Ahora
bien, ¿son estas razones suficientes en la actual situación de crisis, mientras
la deuda pública sigue ascendiendo, el déficit público sigue existiendo (apenas
se reduce realmente) y sin que veamos a medio largo plazo la contención y
reducción de ambos parámetros? Yo pienso que no.
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Estadio La Peineta |
La
rentabilidad puramente económica de unos Juegos Olímpicos, es algo muy
cuestionable. Suelen servir de estímulo de la inversión pública, para la
construcción de infraestructuras y equipamientos, que posteriormente quedan
incorporados al patrimonio de la ciudad elegida, enriqueciendo esta. En este
caso nuestro, se deberían de terminar algunas instalaciones (Estadio La
Peineta) y construir alguna nueva de carácter deportivo y residencial (Villa Olímpica)
y poco más. Luego este factor positivo es casi inexistente en Madrid.
A
continuación, otro de los factores económicos a tener en cuenta sería el flujo
monetario que acarrea su celebración -Televisión, Publicidad, Merchandising,
Venta de Entradas, Visitantes foráneos, etc.- cuyo beneficio neto es irrelevante y más
si de su conversión a impuestos -dinero público- hablamos.
Otro factor positivo a tener en cuenta es la creación de
empleo. Pero un empleo temporal y efímero, asociado al sector servicios
principalmente. Comparable al del ya tristemente famoso “Plan E”, cuya buena
intención se convirtió en un dispendio.
Y por último, la valoración de un intangible como es la
imagen, en nuestro caso “Marca España”. Muy deteriorada por la corrupción
vivida, que a día de hoy su esclarecimiento y resolución contundente, serían el
mejor lavado y no unos Juegos Olímpicos inoportunos e interesados, por los de
siempre.
http://jovenesconopinionyganasdetransmitirla.blogspot.com.es/2013/08/comparaciones-que-sacan-los-colores-y.html
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