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lunes, 6 de junio de 2022

Banco Popular 5º Aniversario (2017-2022) R.I.P.

Sede del T.J.U.E en Luxemburgo

El pasado mes de diciembre el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (T.J.U.E.), cuya opinión no es vinculante, pero sí altamente influyente, negó a los ex inversores de Popular que puedan pedir una indemnización al banco Santander, por las acciones adquiridas antes de la resolución de la J.U.R. (Junta Única de Resolución), S.R.B. por sus siglas en inglés.

Más recientemente, a principios de mayo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (T.J.U.E.) se pronuncia y exonera a la entidad financiera de indemnizar a los accionistas del Banco Popular.

El fallo del T.J.U.E. recuerda que la directiva de resolución establece que son los accionistas y acreedores de un banco en proceso de resolución quienes deben soportar prioritariamente las pérdidas sufridas como consecuencia de la aplicación de dicho procedimiento.

Una sentencia “impecable” que reconoce la legalidad del acto ejecutivo pero que de ningún modo entra a valorar cuales fueron las razones para que se produjera esa resolución. Es decir, como si un médico forense confirmase la defunción de una persona pero no aclarase si la muerte ha sido provocada o por causa natural. Todo en orden.

Por otra parte, el T.J.U.E. también reconoce que estos inversores tienen derecho a ser compensados por las instituciones europeas, pero solo por la diferencia en el caso de que se determinara que perdieron más por la resolución que lo que habrían perdido en un proceso de liquidación ordinario(*). La pirueta jurídica aquí es de sobresaliente, hay que admitirlo, ya que emplaza a demostrar un dato de un acto que no se produjo, ni se puede producir ya.

(*) La J.U.R. se basó en un informe elaborado por Deloitte. Informe que estimaba que el banco Popular habría perdido entre 23.400 y 28.170 millones de euros en un proceso de insolvencia ordinario, en el escenario más benévolo. En el más negativo, las pérdidas habrían ascendido hasta los 34.000 millones de euros (unas horquillas de por si muy amplias) y de una magnitud inmensa. "Buen trabajo" de Deloitte.

Como tampoco se tuvieron en cuenta en su momento otras alternativas viables como eran el interés de algunos bancos en adquirirlo o una ampliación de capital que reforzase su balance y que al parecer estaba ya prevista, según declaraciones de Emilio Saracho en la Audiencia Nacional, para el 12 de junio de 2017, cinco días después de la resolución. Sí, no se rían.

Diversos ejecutivos de bancos comerciales que han declarado ante el juez han cuantificado, ´a posteriori´, las siguientes cantidades como déficit de provisiones, créditos dudosos y/o tasaciones, que en ningún caso supone que se tradujeran en pérdidas reales:

Banco Sabadell                     -5.900 MM €

BBVA                                     -6.000 MM €

Bank of America                   -5.000 MM €

Bankia                                  -7.000 MM €

Todas, cifras muy alejadas de las que sirvieron como base a la J.U.R. para adoptar la decisión, según el informe de Deloitte de un escenario simulado, imposible de contrastar, hecho con rapidez y sin el debido tiempo para una elaboración correcta, dada la trascendencia que tenía.

Santander inicia la integración (oct-2017)

Sin olvidar tampoco que en ningún momento solicitó ayudas públicas como otras entidades españolas y europeas. Y que según FUNCAS en 2013 ascendían a 673 mil millones de los que se daban por perdidos la cuarta parte (<150 mil millones), un 5,2% del PIB de la UE-27.

Y que de ser ciertas, la solución estaba clara: ampliación de capital o venta a otro banco más potente, dado que el negocio recurrente era rentable.

También lo corrobora el hecho de que el Banco Santander realizó una ampliación de capital de 7.072 MM € para "hacer frente a la adquisición".

La operativa corriente del banco era positiva y el lastre de sus activos inmobiliarios había superado esas anteriores pruebas externas de; Oliver Wymann (2012), BCE (2014), EBA ( 2015), Agencias de calificación Fitch, Moody´s y S&P (2016 y 2017) ¿Cómo es posible que ya en plena recuperación del mercado inmobiliario, estos activos pudieran lastrar la solvencia del banco más que antes?

Algo que de todas formas contrasta con los hechos, ya que los 3 años siguientes a la resolución la mejora de los resultados del Santander fue sustancial. Y no se aprecia en sus balances y/o cuentas de resultados deterioro o menoscabo alguno, más bien todo lo contrario, un refuerzo y mejora.

Resumen comparado resultados y balance

Así entonces podemos deducir o concluir en los siguientes:

HECHOS INCUESTIONABLES.-

1.- ¿El balance y las cuentas estaban alterados? Diversas sentencias judiciales lo acreditan dando la razón a los demandantes por la adquisición de acciones y/o bonos del Banco Popular desde 2012. El informe pericial de los inspectores del Banco de España incide en lo mismo al responder así al requerimiento de la Audiencia Nacional. Algo que incurre en presuntos delitos recogidos en el Código Penal vigente. Por lo que no es lógico ni racional que, si las demandas interpuestas por falsedad en las cuentas en tribunales españoles algunas están resueltas y otras están pendientes de resolver, un tribunal de justicia europeo se pronuncie en vía civil. Ya que si las cuentas estaban falseadas hay ilícito penal y si no lo estaban el banco era solvente: Jaque mate.

2.- Por otra parte, el documento de los peritos del BdE, afirma que el principal culpable de la inviabilidad del banco fueron las tres grandes oleadas de fuga de depósitos, especialmente la del 31 de mayo. Las retiradas de fondos fueron masivas, algunas desde organismos de la Administración Pública Española.

"Dicho de otra forma, las pérdidas de los inversores no se derivan de la insuficiencia del patrimonio del banco para absorber las pérdidas de sus activos, sino de la imposibilidad de atender las elevadas e inesperadas solicitudes de retirada de depósitos", exponen los peritos.

3.-La denegación de algunos informes claves por parte de la J.U.R. y del Banco Santander que aclarasen lo que realmente ocurrió, argumentando problemas de estabilidad financiera. Increíble.

4.- La extraña, sospechosa y anómala gestión de Emilio Saracho, durante 108 días, así como algunas de sus declaraciones. Algo que también ponen de manifiesto en su informe los peritos del BdE que deja bien claro que: “las razones de la resolución hay que buscarlas dentro de la entidad”. Un gráfico de cotización bursatil evidencia "su gestión".

5.- El importante volumen de acciones que se negocian entre los días 31 de mayo y 6 de junio, que lleva la cotización de 0,609 a 0,317€ (-47,9%) que solo puede responder a información no accesible para el accionista ordinario, sin que la C.N.M.V. actuase suspendiendo la cotización como ha ocurrido en otros casos y es su obligación.


Por todo ello, con independencia de cual sea la sentencia o fallo final, hay una cosa muy clara: Que su resolución no obedece a un hecho adverso sobrevenido no provocado ni a la situación financiera de la entidad en el momento de la intervención. O ha habido ilícito penal o había solvencia.

 Por último dejo los enlaces a otros seis artículos que escribí en su momento con otras reflexiones y algunos datos (Click en el título).

11-10-2012         BancoPopular: ¿oportunidad o engaño?

07-06-2017         De pelotazo en pelotazo

16-06-2017         ¡Hundid el Popular!

08-09-2017         ¿Enriquecimiento injusto?

02-02-2019         Banco Popular: El desenlace (y IV)

01-02-2020         Banco Popular: El epílogo

También dejo un reciente artículo de 12 de mayo, de Diario Jurídico, en el que se analiza y critica la sentencia del T.J.U.E. de una forma muy clara.

¡Buena Suerte!



sábado, 2 de febrero de 2019

Banco Popular: El desenlace (y IV)

Han transcurrido más de 600 días desde aquella noche que se decidió la venta del Banco Popular por un euro al Banco de Santander. Desde entonces, más de trescientos mil afectados reclaman su dinero. Accionistas y bonistas que vieron como de la noche a la mañana su dinero había desaparecido. No había más explicaciones.

Para ello durante unos meses, un siniestro personaje, Emilio Saracho (Madrid, 1955), había sido nombrado presidente de la entidad en sustitución de Ángel Ron. Desde dentro y con la connivencia de algún otro consejero y consejera, fue preparando el camino para el fatal desenlace ocurrido la noche del 6 a 7 de junio de 2017.
No sé sabe bien por qué ni condujo a la entidad a una ampliación de capital, factible, ni a una venta o integración, para la que había bancos interesados. Todo su afán fue llevar al banco Popular a una aparente situación de insolvencia y de falta de liquidez. Excusas estas que permitieron a la Junta Única de Resolución (J.U.R.), organismo europeo con sede en Bruselas, creado en 2015, a realizar su primera y única intervención hasta ahora.
Para ello, su presidenta, Elke König (Colonia, 1954), también colaboró con declaraciones que provocaron alarmas. Algo impropio de la alta responsabilidad de un cargo público europeo. Todo estaba decidido.
En España; Luis de Guindos, Sebastián Albella o Luis María Linde, desde sus poderosas y privilegiadas posiciones, iban a permitir uno de los asaltos más descarados, con alevosía y nocturnidad, a una empresa privada por parte de otra. Solo dos meses antes el ministro de economía, Luis de Guindos, había dicho: “Popular es un banco solvente y su futuro lo decidirán sus accionistas” . Una hipocresía más, la operación estaba en ciernes de cerrarse. Todo por un euro, era el acuerdo.
Desde entonces cientos de recursos, reclamaciones y demandas, inundan organismos y juzgados, españoles, europeos y norteamericanos. En España ya habido diversas sentencias judiciales que han condenado al Banco Santander a devolver el dinero de las acciones y bonos. Mientras, la J.U.R. sigue negando el acceso a diversos documentos que califica de reservados. Algo inexplicable si tan claro estaba todo. ¿O no lo estaba? ¿O se basó todo "el soporte legal" en conjeturas e hipótesis a la carta?
Cuadro comparativo de resultados antes y después de la adquisición.

Hoy, días después de conocer los resultados del Banco de Santander, en el primer ejercicio completo (2018) con el Banco Popular integrado, no se aprecia el más mínimo daño por esa “compra solidaria” que hizo por un euro. No, más bien se ven unos resultados que han mejorado los activos, el patrimonio y el beneficio de forma notable. Una gran inversión.
"No hay más preguntas Señoría". Los afectados y afectadas esperan una resolución a la altura de todas las pruebas y evidencias que a día de hoy están sobre la mesa.
Un caso evidente, no solo de malas prácticas, connivencias políticas y presuntamente corruptas, sino que además son los claros ejemplos que utilizan los enemigos de España, para arremeter contra la estabilidad, el progreso y la pacífica convivencia de los españoles y españolas. Una pena.

viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Enriquecimiento injusto?



Ana P. Botín
Una noticia publicada ayer en el diario digital EL ESPAÑOL, me induce a volver a escribir sobre este tema. “Giro en la estrategia jurídica contra la compra del Popular por un euro por parte del Banco Santander. Un grupo de inversores está ultimando una demanda contra la entidad que preside Ana Botín por enriquecimiento injusto.”
Hasta ahora todas las demandas se dirigían contra los equipos gestores, la auditora, y las autoridades bancarias, nacionales y europeas. Este planteamiento contra el banco adquirente es nuevo.



El enriquecimiento injusto se ha definido por nuestra doctrina como aquel supuesto en el cual una persona, a consecuencia de un desplazamiento patrimonial verificado de acuerdo con los requisitos exigidos por un ordenamiento jurídico concreto, experimenta un acrecimiento de su patrimonio activo a costa de otra persona, pero en circunstancias tales que pugnan con los postulados de la justicia y equidad cristalizados en el propio ordenamiento positivo o apreciados por el juez libremente en cada caso (Álvarez Suárez).

Así la ampliación de capital de 7.072 millones realizada por el banco Santander, presidido por Ana Patricia Botín, trata de justificar la necesidad que el banco Popular tenía de recapitalizarse.
Algo que choca tras los informes; primero de Oliver Wymann en 2012 que cifraba las necesidades de capital en 3.223 antes de la ampliación realizada por 2.500 millones y después, tras los tests o pruebas de stress realizadas en 2014 por el BCE  (Banco Central Europeo) y en 2015 por la EBA (Autoridad Bancaria Europea). Ambas pruebas fueron superadas por el banco Popular que además volvió a realizar en junio de 2016 una nueva ampliación de 2.500 millones. En total 5.000 millones. Y no se descartaba una tercera ampliación que no pudo ni llegar a plantearse.
Indefensión total de los accionistas, que en unas horas la noche del 6 al 7 de junio pasado, vieron esfumarse sus ahorros. Nocturnidad, premeditación y alevosía. Las tres cosas concurrieron.
 Si la operativa corriente del banco era positiva y el lastre de sus activos inmobiliarios había superado esas anteriores pruebas, ¿Cómo es posible que ya en plena recuperación del mercado inmobiliario, estos activos pudieran lastrar la solvencia del banco más que antes?
Informe inmobiliario Bankinter 2017
Es casi evidentemente claro que esa no puede ser la razón de lo ocurrido. Y solo el pánico creado desde instancias internas (Emilio Saracho, presidente del banco Popular) y externas (Elke König, presidenta de la Junta Única de Resolución), precipitaron una medida innecesaria para acabar con la vida de uno de los bancos más rentables del mundo, auxiliados por nuestras AA.PP. que colaboraron en la retirada de fondos masivamente.
Todo, justo en el momento que su patrimonio inmobiliario podía entrar en una senda de revalorización, al compás del incremento contrastado del mercado inmobiliario (ver informe de Bankinter). Algo que si no se corrige, judicial o extrajudicialmente, irá a engrosar los fondos del banco de Santander con un multiplicador exponencial, en detrimento de los accionistas y otros inversores del banco Popular. Todo ello sin contar con los miles de millones que revertirán  al banco de Santander en forma de créditos fiscales a lo largo de los próximos ejercicios.

miércoles, 7 de junio de 2017

De pelotazo en pelotazo

En 2012 cuando escribí: “Banco Popular:  ¿oportunidad o engaño?” a raíz de una ampliación de capital de 2.500 millones, no pensé ni por asomo que el final de este banco mediano, pudiese ser el que hemos visto hoy.
En aquel momento Oliver Wyman suspendía al Banco Popular en la prueba de esfuerzo ante un escenario adverso, que cifraba el déficit de capital en 3.223 millones de euros. Si tenemos en cuenta que lo hizo en los peores momentos y que desde entonces el mercado inmobiliario - lastre del banco - se ha revitalizado, y que se hizo en 2016 otra ampliación de capital por 2.500 millones, una sencilla reflexión nos lleva a sospechar de todo y de todos: de la Junta Única de Resolución (J.U.R.), de la EBA (Autoridad Bancaria Europea), del Banco de España, de la CNMV, de los gestores que elaboraban las cuentas, de los auditores que las aprobaban…etc.
Al final, la solución para el Banco Popular ha sido quebrarlo e integrarlo en el Banco Santander, con objeto de garantizar los depósitos y evitar la fuga de estos. Fuga que empezó de forma más notable al poco tiempo de incorporarse como presidente Emilio Saracho, cuya buena sintonía con la presidenta del Banco Santander ha sellado, sin duda, la solución para el banco.
Emilio Saracho, economista de 62 años, antiguo empleado del banco Santander, ha estado ligado los últimos años a la banca de inversión. Goldman Sachs y J.P. Morgan, en sus diferentes divisiones, fueron sus destinos más recientes. Con un perfil así se hizo cargo del Banco Popular, en sustitución de Ángel Ron, en febrero de este año. El cual se marchó con “el deber cumplido” y su correspondiente indemnización y plan de pensiones millonario.
Así, Saracho, desde su toma de posesión no ha dejado de sorprender al mercado, primero reformulando las cuentas de 2016, después alertando de que los activos no estaban bien tasados y no se sabía exactamente su valoración. Es decir, “mensajes prudentes” para generar “confianza” en el banco que presidía. Un enemigo o uno de la competencia, no lo podría haber hecho peor. Si algo necesita un banco es generar confianza.
En algo me recuerda a la intervención de Banesto, cuando Alfredo Sáez, procedente del BBVA, pilotó la entidad cedido por el BBVA, hasta que esta cayó en manos del Santander también. Poco después Alfredo Sáez ocupo el cargo de CEO en el banco de Santander, puesto que tuvo que dejar por sus problemas con la justicia que llevó al gobierno a tener que indultarle, en una decisión política, harto polémica. Banco que por cierto cayó a pesar del apoyo de J.P. Morgan.
Tras una negra semana de cotización bursátil y salida de fondos, auspiciados por esos “mensajes de tranquilidad” de las autoridades nacionales y europeas, hoy, con alevosía, premeditación y nocturnidad, nos hemos desayunado con la noticia de que el Banco Santander se hacía con el Banco Popular, por la simbólica cantidad de “1 EURO”. Durante toda la noche han estado los ejecutivos de Banco de Santander para hacer la oferta que se les había requerido, según nos ha explicado su presidenta Ana Patricia Botín.

Con un patrimonio neto de 10.776 millones de euros,  84.163 millones de recursos de clientes y rentabilidad positiva en el margen de intermediación. De nada valen las cuentas auditadas ni el historial de banco más rentable. La decisión debía de haberse tomado hace algunos meses. Daba igual todo.
El experto independiente había tasado entre 2.000 y 8.000 millones la posible necesidad de capital. Siendo esta última la situación más extrema. Un amplio abanico basado en suposiciones que nunca son determinantes, sino probabilísticas.  Y que Banco Santander pretende cubrir con una ampliación de 7.000 millones, que en base a sus expectativas de negocio le debería de producir una rentabilidad del 12 o 14%.
El dictamen de la J.U.R. de la Unión Europea, así se lo ha hecho saber al F.R.O.B. español, el cual ha llevado a cabo la operación, ha sido el siguiente:
·        Reducir el capital social del banco de 2.098 millones a cero.
·        Ejecutar una ampliación de capital con exclusión de derecho de suscripción preferente por importe de 1.346 millones, para los instrumentos de capital de nivel 1.
·        Reducción de esta ampliación de capital a cero euros.
·        Simultáneamente, hacer otra ampliación de capital con exclusión de derecho de suscripción preferente por importe 684 millones, para los instrumentos de capital de nivel 2.
·        Designar al Banco Popular como banco agente para la realización de las operaciones necesarias descritas anteriormente.
·        Transmitir a Banco de Santander la totalidad de las acciones resultantes de la conversión de los instrumentos de nivel 2.
Gráfico diario (Visual Chart) que muestra la tremenda caída de la cotizacíón desde el 11 de mayo.
Y como consecuencia de todo, el banco de Santander se hace con el banco Popular por la irrisoria cantidad de ¡1Euro ¡
También es la primera vez que la J.U.R. actúa desde su creación , ni con Banca Monte dei Paschi di Siena, ni con Deutsche Bank lo hizo antes. Y había materia también.
Se ha optado por la solución más extraña, y también más populista, descartándose las otras dos: la adquisición por otro banco a precios que fijase el mercado (subasta) o una ampliación de capital, que por difícil que estuviese tampoco era imposible. No podemos olvidar que no hace mucho tiempo, diciembre-16, el BBVA llegó a valorar en más de 1,20 € las acciones, lo que daba en números redondos un valor de 5.000 millones de euros. Hoy valen cero euros. También Bankia y Sabadell se habían interesado en su adquisición. Y no olvidemos que Banco Sabadell se hizo con la CAM con un esquema de protección de activos de 20.000 millones. ¡Eran otros tiempos!
El ministro De Guindos, dando confianza sobre el banco
En las últimas semanas el ministro de economía, Luis de Guindos, había lanzado mensajes de confianza y seguridad sobre la solvencia del banco. Igualmente el ministro portavoz del gobierno, Iñigo Méndez de Vigo. Mientras, el gobernador del Banco de España, Sr. Linde, decía ayer en una comparecencia en el Senado, al respecto del banco Popular: “No puedo decir nada, no vengo preparado”. Algo insólito para un gobernador que reconoce no estar preparado en una de sus principales tareas que es la supervisión bancaria, cuando es preguntado por un senador. Pero si parece estar más preparado para recomendar bajar salarios y crear más incertidumbre aún en el mercado laboral.
El cese hoy de Emilio Saracho y su reemplazo inmediato por José García Cantera, actual director financiero del Santander, no deja lugar a dudas de la rapidez de los acontecimientos para borrar cuanto antes el recuerdo de esta operación tan extraña y populista. Eso si, legal de momento.
Ahora nos queda por ver que hacen sus accionistas de referencia, como la sindicatura con un 9,6%, Allianz con un 3,5%, Credit Mutuel con el 3%, el grupo chileno Luksic o el mexicano Antonio del Valle que ya invirtió en 2012 y sumó más hace poco.
Probablemente veamos mucho trabajo para abogados y jueces en los próximos meses, años. ¡Al tiempo!


jueves, 11 de octubre de 2012

Banco Popular: ¿oportunidad o engaño?




Recientemente, tras el informe de Oliver Wyman que suspendía al Banco Popular en la prueba de esfuerzo ante un escenario adverso, con un déficit de capital de 3.223 millones de euros, el Banco de España indicaba en un comunicado que la posición de capital, tanto de Popular como de otras entidades ha quedado por encima del mínimo impuesto en la recomendación de la EBA (Autoridad Bancaria Europea).
Ello se debe a que las pruebas de estrés se habían realizado con datos de final de 2011 y desde entonces el banco ha hecho grandes esfuerzos en mejorar su balance. 
Por otra parte, la entidad declinaba cualquier tipo de ayuda pública para salvaguardar su independencia y anunciaba una ampliación de capital de hasta 2.500 millones de euros emitiendo hasta 6.250 millones de nuevas acciones. Todo un desafío, tanto por su volumen como por el momento elegido.
Para ello convoca la pertinente y necesaria Junta General de Accionistas el próximo día 10 de Noviembre. A día de hoy, el capital social del banco está representado por 2.047.950.571 de acciones (*) de 0,10 € de valor nominal, cotizando en 1,30 €. Esto quiere decir que el banco tiene un valor bursátil a día de hoy de más de 2.662 millones de euros. La autocartera última conocida ascendía al 2,138% del capital del banco.
Desde la fecha de la noticia hasta hoy, la cotización se ha dejado un 23,6%. El volumen de acciones intercambiadas desde el día 1 es de 120,73 millones - el 5,89% del capital- volumen que no parece exagerado y menos de pánico.
Según su informe al accionista correspondiente al 2º trimestre del año, el valor contable de la acción era de 4,24 euros, cotizando a 1,78 € (el 42% de dicho valor). Ahora al digerir estas noticias se barajan valores de hasta 0,40 euros –cotización del año 90- para la ampliación, algo que a primera vista suena a broma o a quiebra, pues supone una perdida importantísima para los actuales accionistas, algo que no suele ser muy habitual cuando el núcleo duro del accionariado controla más de 40% del capital del banco.
Aquí hay algo que no me cuadra.
¿Estamos ante un nuevo caso Bankia o por el contrario se trata de una oportunidad casi única de invertir en un banco que siempre ha tenido fama de ser el más rentable a pesar del reducido tamaño relativo y del seleccionado tipo de cliente al que va dirigido?
Pronto lo sabremos.



(*) Nota: Tiene compromiso de convertibilidad de otros productos por más de 800.000 acciones.