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sábado, 2 de febrero de 2019

Banco Popular: El desenlace (y IV)

Han transcurrido más de 600 días desde aquella noche que se decidió la venta del Banco Popular por un euro al Banco de SantanderDesde entonces, más de trescientos mil afectados reclaman su dinero. Accionistas y bonistas que vieron como de la noche a la mañana su dinero había desaparecido. No había más explicaciones.

Para ello durante unos meses, un siniestro personaje, Emilio Saracho (Madrid, 1955), había sido nombrado presidente de la entidad en sustitución de Ángel RonDesde dentro y con la connivencia de algún otro consejero y consejera, fue preparando el camino para el fatal desenlace ocurrido la noche del 6 a 7 de junio de 2017.
No sé sabe bien por qué ni condujo a la entidad a una ampliación de capital, factible, ni a una venta o integración, para la que había bancos interesados. Todo su afán fue llevar al banco Popular a una aparente situación de insolvencia y de falta de liquidez. Excusas estas que permitieron a la Junta Única de Resolución (J.U.R.), organismo europeo con sede en Bruselas, creado en 2015, a realizar su primera y única intervención hasta ahora.
Para ello, su presidenta, Elke König (Colonia, 1954), también colaboró con declaraciones que provocaron alarmas. Algo impropio de la alta responsabilidad de un cargo público europeo. Todo estaba decidido.
En España; Luis de Guindos, Sebastián Albella o Luis María Linde, desde sus poderosas y privilegiadas posiciones, iban a permitir uno de los asaltos más descarados, con alevosía y nocturnidad, a una empresa privada por parte de otra. Solo dos meses antes el ministro de economía, Luis de Guindos, había dicho: “Popular es un banco solvente y su futuro lo decidirán sus accionistas” . Una hipocresía más, la operación estaba en ciernes de cerrarse. Todo por un euro, era el acuerdo.
Desde entonces cientos de recursos, reclamaciones y demandas, inundan organismos y juzgados, españoles, europeos y norteamericanos. En España ya habido diversas sentencias judiciales que han condenado al Banco Santander a devolver el dinero de las acciones y bonos. Mientras, la J.U.R. sigue negando el acceso a diversos documentos que califica de reservados. Algo inexplicable si tan claro estaba todo. ¿O no lo estaba? ¿O se basó todo "el soporte legal" en conjeturas e hipótesis a la carta?
Cuadro comparativo de resultados antes y después de la adquisición.

Hoy, días después de conocer los resultados del Banco de Santander, en el primer ejercicio completo (2018) con el Banco Popular integrado, no se aprecia el más mínimo daño por esa “compra solidaria” que hizo por un euro. No, más bien se ven unos resultados que han mejorado los activos, el patrimonio y el beneficio de forma notable. Una gran inversión.
"No hay más preguntas Señoría". Los afectados y afectadas esperan una resolución a la altura de todas las pruebas y evidencias que a día de hoy están sobre la mesa.
Un caso evidente, no solo de malas prácticas, connivencias políticas y presuntamente corruptas, sino que además son los claros ejemplos que utilizan los enemigos de España, para arremeter contra la estabilidad, el progreso y la pacífica convivencia de los españoles y españolas. Una pena.

viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Enriquecimiento injusto?



Ana P. Botín
Una noticia publicada ayer en el diario digital EL ESPAÑOL, me induce a volver a escribir sobre este tema. Giro en la estrategia jurídica contra la compra del Popular por un euro por parte del Banco Santander. Un grupo de inversores está ultimando una demanda contra la entidad que preside Ana Botín por enriquecimiento injusto.
Hasta ahora todas las demandas se dirigían contra los equipos gestores, la auditora, y las autoridades bancarias, nacionales y europeas. Este planteamiento contra el banco adquirente es nuevo.



El enriquecimiento injusto se ha definido por nuestra doctrina como aquel supuesto en el cual una persona, a consecuencia de un desplazamiento patrimonial verificado de acuerdo con los requisitos exigidos por un ordenamiento jurídico concreto, experimenta un acrecimiento de su patrimonio activo a costa de otra persona, pero en circunstancias tales que pugnan con los postulados de la justicia y equidad cristalizados en el propio ordenamiento positivo o apreciados por el juez libremente en cada caso (Álvarez Suárez).

Así la ampliación de capital de 7.072 millones realizada por el banco Santander, presidido por Ana Patricia Botín, trata de justificar la necesidad que el banco Popular tenía de recapitalizarse.
Algo que choca tras los informes; primero de Oliver Wymann en 2012 que cifraba las necesidades de capital en 3.223 antes de la ampliación realizada por 2.500 millones y después, tras los tests o pruebas de stress realizadas en 2014 por el BCE  (Banco Central Europeo) y en 2015 por la EBA (Autoridad Bancaria Europea). Ambas pruebas fueron superadas por el banco Popular que además volvió a realizar en junio de 2016 una nueva ampliación de 2.500 millones. En total 5.000 millones. Y no se descartaba una tercera ampliación que no pudo ni llegar a plantearse.
Indefensión total de los accionistas, que en unas horas la noche del 6 al 7 de junio pasado, vieron esfumarse sus ahorros. Nocturnidad, premeditación y alevosía. Las tres cosas concurrieron.
 Si la operativa corriente del banco era positiva y el lastre de sus activos inmobiliarios había superado esas anteriores pruebas, ¿Cómo es posible que ya en plena recuperación del mercado inmobiliario, estos activos pudieran lastrar la solvencia del banco más que antes?
Informe inmobiliario Bankinter 2017
Es casi evidentemente claro que esa no puede ser la razón de lo ocurrido. Y solo el pánico creado desde instancias internas (Emilio Saracho, presidente del banco Popular) y externas (Elke König, presidenta de la Junta Única de Resolución), precipitaron una medida innecesaria para acabar con la vida de uno de los bancos más rentables del mundo, auxiliados por nuestras AA.PP. que colaboraron en la retirada de fondos masivamente.
Todo, justo en el momento que su patrimonio inmobiliario podía entrar en una senda de revalorización, al compás del incremento contrastado del mercado inmobiliario (ver informe de Bankinter). Algo que si no se corrige, judicial o extrajudicialmente, irá a engrosar los fondos del banco de Santander con un multiplicador exponencial, en detrimento de los accionistas y otros inversores del banco Popular. Todo ello sin contar con los miles de millones que revertirán  al banco de Santander en forma de créditos fiscales a lo largo de los próximos ejercicios.

viernes, 16 de junio de 2017

¡Hundid el Popular!

Ángel Ron, ex-presidente del Banco Popular (2004-2017)
No se sabe muy bien quien dio la orden, pero si quien la ejecutó: las autoridades bancarias europeas con el apoyo de las españolas. No hay otra.
¿Por qué se hizo?...
Esta cuestión es más peliaguda. Ya que la solvencia del banco estaba fuera de toda duda y solo una precipitada – e inducida – falta de liquidez llevó o justificó la medida empleada por las citadas autoridades. Mientras, el Banco de Santander, que pasaba por ahí, se paró y dijo: “Lo compro por 1 euro”. Dicho y hecho.
Si en la película ¡Hundid el Bismarck! fue el propio Churchill quien dio la orden, en esta ocasión no lo tenemos claro. Pero algún día lo sabremos.
Tuit de John Müller, adjunto al director de EL ESPAÑOL
El Banco de España y la CNMV no hicieron absolutamente nada por evitar la catástrofe. Haber prohibido las operaciones en corto, como recientemente se hizo con Liberbank, a buen seguro hubiera evitado la sangría de la cotización y la consecuente salida de depósitos. Algo que acometieron algunas administraciones públicas, en un hecho sin precedentes. Ni con Bankia, quebrada, que necesitó de 23 mil millones públicos para su saneamiento, se hicieron tales disposiciones de efectivo. Ayudas que hoy por cierto vuelve a la actualidad, al reconocer nuestras autoridades que más de 60 mil millones de ayudas públicas no se recuperarán. En contra de lo manifestado, por activa y por pasiva, no hace mucho tiempo. Tanto el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, como el ministro de economía, Luis de Guindos, habían reiterado que las ayudas se recuperarían e incluso que se ganaría dinero. ¡Las mentiras tienen las patas muy cortas!

Tuit de Javier Cremades de Cremades y Asociados.
Así en esta ocasión, en primer lugar y para acabar con cualquier tipo de resistencia interna se cambió al "almirante de la nave", que en vez de llevar la misma a lugar seguro y desde ahí defenderse, la dejó indefensa y un blanco fácil. Además no fue víctima de un torpedo, sino de lo que se conoce como voladura controlada. Voladura que se produjo desde su interior, afectando a la estructura y derribando toda la nave de una sola vez.
Luego, además, en los últimos días transcurridos han ocurrido cosas que hacen elevar más el nivel de sospecha.
Tras leer las declaraciones de Ángel Ron, anterior presidente, al diario digital “El Independiente” que dirige Casimiro García Abadillo, las dudas razonables que teníamos ante lo sucedido, se han vuelto aún más convincentes.


ü     “El banco era solvente hasta mi último día al frente”
ü     “Ya señalé que cada vez que Emilio Saracho hacía una declaración, el valor de la acción se venía abajo”
ü     “Cuando Saracho entró en el banco nos comentó a los directivos y a mí que él era banquero de inversión y que desconocía, por tanto, la gestión de un banco comercial”
ü     “La última oferta -no vinculante- llegó el pasado mes de noviembre. BBVA ofreció 5.500 millones, cuando la valoración rondaba los 6.500 millones”

Ángel Ron. (15-jun-2017)

La ampliación de capital ni se intentó, ni tan siquiera se sondearon las posibilidades de hacerla. Estando las cuentas auditadas con fecha de 31 de diciembre y 31 de marzo para hacer la ampliación de capital. 
Cuenta en Twitter de afectados
También nos hemos enterado esta semana que los tenedores de deuda senior, cuya cotización había caído al 90,1% de su valor el pasado 5 de junio, hoy cotizaban al 104,91%. Otro buen negocio para quien tenía información confidencial.
Desde entonces los despachos de abogados y las sociedades de afectados, están ya planteando una dura lucha judicial por lo que consideran un expolio en toda regla.
Así, Miguel Durán de Durán&Durán abogados encuentra muy sospechosa la actuación y el viernes día 9 ya presentaron una denuncia en la Audiencia Nacional contra Emilio Saracho.
Javier Cremades de Cremades y asociados, califican de  "Confiscación regulatoria en toda regla" y concluyen “Aún hay jueces en Berlín”. En su informe previo de 16 páginas se pueden leer cosas como esta:
Y también presentaron una demanda el pasado día 8.
Desde la Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (AEMEC) también invitan a todos los perjudicados a defender sus derechos. Esto no ha hecho más que empezar. Quedan ahora años por delante para que la Justicia, española o internacional, se pronuncie.
Por último, añadimos este estado de cuentas que nos llegó a través de @POPafectados.

¡Suerte a todos!

miércoles, 7 de junio de 2017

De pelotazo en pelotazo

En 2012 cuando escribí: “Banco Popular:  ¿oportunidad o engaño?” a raíz de una ampliación de capital de 2.500 millones, no pensé ni por asomo que el final de este banco mediano, pudiese ser el que hemos visto hoy.
En aquel momento Oliver Wyman suspendía al Banco Popular en la prueba de esfuerzo ante un escenario adverso, que cifraba el déficit de capital en 3.223 millones de euros. Si tenemos en cuenta que lo hizo en los peores momentos y que desde entonces el mercado inmobiliario - lastre del banco - se ha revitalizado, y que se hizo en 2016 otra ampliación de capital por 2.500 millones, una sencilla reflexión nos lleva a sospechar de todo y de todos: de la Junta Única de Resolución (J.U.R.), de la EBA (Autoridad Bancaria Europea), del Banco de España, de la CNMV, de los gestores que elaboraban las cuentas, de los auditores que las aprobaban…etc.
Al final, la solución para el Banco Popular ha sido quebrarlo e integrarlo en el Banco Santander, con objeto de garantizar los depósitos y evitar la fuga de estos. Fuga que empezó de forma más notable al poco tiempo de incorporarse como presidente Emilio Saracho, cuya buena sintonía con la presidenta del Banco Santander ha sellado, sin duda, la solución para el banco.
Emilio Saracho, economista de 62 años, antiguo empleado del banco Santander, ha estado ligado los últimos años a la banca de inversión. Goldman Sachs y J.P. Morgan, en sus diferentes divisiones, fueron sus destinos más recientes. Con un perfil así se hizo cargo del Banco Popular, en sustitución de Ángel Ron, en febrero de este año. El cual se marchó con “el deber cumplido” y su correspondiente indemnización y plan de pensiones millonario.
Así, Saracho, desde su toma de posesión no ha dejado de sorprender al mercado, primero reformulando las cuentas de 2016, después alertando de que los activos no estaban bien tasados y no se sabía exactamente su valoración. Es decir, “mensajes prudentes” para generar “confianza” en el banco que presidía. Un enemigo o uno de la competencia, no lo podría haber hecho peor. Si algo necesita un banco es generar confianza.
En algo me recuerda a la intervención de Banesto, cuando Alfredo Sáez, procedente del BBVA, pilotó la entidad cedido por el BBVA, hasta que esta cayó en manos del Santander también. Poco después Alfredo Sáez ocupo el cargo de CEO en el banco de Santander, puesto que tuvo que dejar por sus problemas con la justicia que llevó al gobierno a tener que indultarle, en una decisión política, harto polémica. Banco que por cierto cayó a pesar del apoyo de J.P. Morgan.
Tras una negra semana de cotización bursátil y salida de fondos, auspiciados por esos “mensajes de tranquilidad” de las autoridades nacionales y europeas, hoy, con alevosía, premeditación y nocturnidad, nos hemos desayunado con la noticia de que el Banco Santander se hacía con el Banco Popular, por la simbólica cantidad de “1 EURO”. Durante toda la noche han estado los ejecutivos de Banco de Santander para hacer la oferta que se les había requerido, según nos ha explicado su presidenta Ana Patricia Botín.

Con un patrimonio neto de 10.776 millones de euros,  84.163 millones de recursos de clientes y rentabilidad positiva en el margen de intermediación. De nada valen las cuentas auditadas ni el historial de banco más rentable. La decisión debía de haberse tomado hace algunos meses. Daba igual todo.
El experto independiente había tasado entre 2.000 y 8.000 millones la posible necesidad de capital. Siendo esta última la situación más extrema. Un amplio abanico basado en suposiciones que nunca son determinantes, sino probabilísticas.  Y que Banco Santander pretende cubrir con una ampliación de 7.000 millones, que en base a sus expectativas de negocio le debería de producir una rentabilidad del 12 o 14%.
El dictamen de la J.U.R. de la Unión Europea, así se lo ha hecho saber al F.R.O.B. español, el cual ha llevado a cabo la operación, ha sido el siguiente:
·        Reducir el capital social del banco de 2.098 millones a cero.
·        Ejecutar una ampliación de capital con exclusión de derecho de suscripción preferente por importe de 1.346 millones, para los instrumentos de capital de nivel 1.
·        Reducción de esta ampliación de capital a cero euros.
·        Simultáneamente, hacer otra ampliación de capital con exclusión de derecho de suscripción preferente por importe 684 millones, para los instrumentos de capital de nivel 2.
·        Designar al Banco Popular como banco agente para la realización de las operaciones necesarias descritas anteriormente.
·        Transmitir a Banco de Santander la totalidad de las acciones resultantes de la conversión de los instrumentos de nivel 2.
Gráfico diario (Visual Chart) que muestra la tremenda caída de la cotizacíón desde el 11 de mayo.
Y como consecuencia de todo, el banco de Santander se hace con el banco Popular por la irrisoria cantidad de ¡1Euro ¡
También es la primera vez que la J.U.R. actúa desde su creación , ni con Banca Monte dei Paschi di Siena, ni con Deutsche Bank lo hizo antes. Y había materia también.
Se ha optado por la solución más extraña, y también más populista, descartándose las otras dos: la adquisición por otro banco a precios que fijase el mercado (subasta) o una ampliación de capital, que por difícil que estuviese tampoco era imposible. No podemos olvidar que no hace mucho tiempo, diciembre-16, el BBVA llegó a valorar en más de 1,20 € las acciones, lo que daba en números redondos un valor de 5.000 millones de euros. Hoy valen cero euros. También Bankia y Sabadell se habían interesado en su adquisición. Y no olvidemos que Banco Sabadell se hizo con la CAM con un esquema de protección de activos de 20.000 millones. ¡Eran otros tiempos!
El ministro De Guindos, dando confianza sobre el banco
En las últimas semanas el ministro de economía, Luis de Guindos, había lanzado mensajes de confianza y seguridad sobre la solvencia del banco. Igualmente el ministro portavoz del gobierno, Iñigo Méndez de Vigo. Mientras, el gobernador del Banco de España, Sr. Linde, decía ayer en una comparecencia en el Senado, al respecto del banco Popular: “No puedo decir nada, no vengo preparado”. Algo insólito para un gobernador que reconoce no estar preparado en una de sus principales tareas que es la supervisión bancaria, cuando es preguntado por un senador. Pero si parece estar más preparado para recomendar bajar salarios y crear más incertidumbre aún en el mercado laboral.
El cese hoy de Emilio Saracho y su reemplazo inmediato por José García Cantera, actual director financiero del Santander, no deja lugar a dudas de la rapidez de los acontecimientos para borrar cuanto antes el recuerdo de esta operación tan extraña y populista. Eso si, legal de momento.
Ahora nos queda por ver que hacen sus accionistas de referencia, como la sindicatura con un 9,6%, Allianz con un 3,5%, Credit Mutuel con el 3%, el grupo chileno Luksic o el mexicano Antonio del Valle que ya invirtió en 2012 y sumó más hace poco.
Probablemente veamos mucho trabajo para abogados y jueces en los próximos meses, años. ¡Al tiempo!