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domingo, 10 de enero de 2016

No podía caer más bajo

La noticia de ayer sobre el acuerdo alcanzado en Cataluña para nombrar presidente a Carles Puigdemont, alcalde de Gerona y tercero en las listas de las elecciones del 27 de septiembre, para suceder a Artur Mas, cuarto en las listas por Barcelona, deja el concepto de democracia por los suelos. Así, Artur Mas nos decía ayer: "Lo que las urnas no nos han dado se ha corregido con la negociación", frase en contraposición con aquella otra pronunciada poco antes de las elecciones: "Estas urnas nos llevan a la prosperidad, la dignidad y la libertad".
No fue así, pues al final se impuso el voto no nacionalista, que no la mayoría de escaños. Y aquí tuvimos el primer ejemplo de falta de democracia y sentido de la responsabilidad. Unas elecciones que se habían planteado como un plebiscito al sí a la independencia no alcanzaron una mayoría ni del 50%. Que ya hubiera sido insuficiente para un tema de esta naturaleza. Pero el proceso siguió adelante hasta alcanzar las mayores cotas del ridículo en un estado moderno. La votación asamblearia de la CUP para apoyar a Artur Mas quedó en empate a 1.515. Algo inaudito y más que sospechoso de un partido antisistema, que en pocos días había logrado convencer a la mitad de sus bases de lo contrario a su ideario y a lo que venía diciendo desde tiempo atrás. Pero el paroxismo llegó ayer, cuando en un comunicado insólito y sin pudor alguno, la CUP se inmola para apoyar al candidato de Convergencia propuesto por Artur Mas. No se puede caer más bajo en política ni en la vida. “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros” que decía Groucho Marx.
Con esta situación creada, ahora aun nos queda por solucionar un asunto más serio si cabe. Es la gobernabilidad de España tras las elecciones del 20D. Algo que solo parece viable con una gran coalición entre el Partido Popular, Partido Socialista y Ciudadanos.
Donde el primer escollo a salvar es Mariano Rajoy Brey, actual presidente en funciones, cuya gestión de los últimos años ha dejado mucho que desear, pero que sobre todo planean sobre él, una serie de sombras y dudas en cuanto a la honestidad de su gestión al frente del Partido Popular. Los casos Bárcenas, Gürtel, Púnica, los sobresueldos, la caja B, etc. no se comprenden sin al menos la pasividad de quien era el máximo ejecutivo del partido. Estas sombras requieren desde hace mucho tiempo que Mariano Rajoy Brey se aparte de la política y de paso a otro u otra compañera que presente un historial sin tacha alguna. Sin pedir a su vez que el líder del PSOE también se aparte. Pues Pedro Sánchez Castejón, hoy por hoy, es un líder elegido democráticamente por sus bases, no se le conoce ni hay dudas sobre su trayectoria política y debe de ser hasta que los militantes socialistas así lo expresen el Secretario General y candidato del PSOE.

Sr. D. Mariano Rajoy Brey, no haga ya más daño a España, apártese, retírese y deje que esta gran nación vuelva al camino de la concordia, la estabilidad y el progreso. España se lo agradecerá.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El desafío de Mas es intolerable



Artur Mas. Foto;GERARD JULIEN AFP. Vía EL MUNDO
Para ir poniendo las cosas en su lugar, en principio diré que siempre he sido partidario de la consulta por la independencia catalana, no extensiva al resto de España, con una pregunta clara y concisa, y con una mayoría cualificada para dar validez a la respuesta.
Dicho esto, quiero hoy resaltar, a mi modo de ver, que el actual presidente de la Generalitat y otros políticos están vulnerando la ley de una forma flagrante y con publicidad añadida.
Hoy en El Mundo podemos leer estas declaraciones: “el proceso soberanista seguirá si hay una mayoría absoluta de escaños en el Parlament a favor de la independencia, y ha asegurado que no es necesario lograr más del 50 por ciento de los votos, aunque también busca conseguirlos”. Es decir, que utiliza unas elecciones autonómicas a modo de plebiscito, busca la mayoría de escaños, a lo que le ayuda la ley D´Hont, para trasformar el resultado en un sí a la independencia, no ya sin una mayoría cualificada de votos, sino incluso sin el 50% de los mismos. Arrasando la voluntad de cerca del 60% de catalanes que no le van a votar y saltándose todas las leyes hoy en vigor, entre ellas la propia Constitución Española. 
Hoy la encuesta del CIS publicada por EL PAIS a la candidatura Junts pel si le da un 38,1% de los votos a los que sumamos un 5,9% del CUP y nos da un 44,0% en total. Con este porcentaje pretenden imponer su criterio al resto. No dejan de ser encuestas, que además espero sean más desfavorables aún, para lo que solo es necesario que se movilice el voto de los ciudadanos catalanes que buscan la estabilidad, la concordia, la libertad y el poder de la democracia.
No quiero extenderme en la corrupción que ha asolado durante decenas de años a los catalanes a través de la coalición CiU, cuyo máximo exponente ha sido el “molt des-honorable” Jordi Pujol y familia. Y que a estas alturas de la historia debería de haber sido ya detenido, puesto a disposición judicial y tomado una resolución contundente.
Pero bueno, volviendo a lo que nos ocupa. La actitud de Mas y los que le secundan en la cabeza, están ante un delito de rebelión, al menos en grado de tentativa. Así interpreto yo el código penal, cuyo artículo 472, no puede ser más explícito:



La violencia se puede ejercer de muchos modos, sin que esta tenga que ser lesiva físicamente o cruenta.
A mi modesto entender no se actúa en base a que pudiera convertirse en “víctima” quien actualmente es “agresor”. Bien. Pero si tenemos en cuenta que más tarde o más temprano se tendrá que actuar en defensa de la legitimidad y del respeto a la democracia, que es el gobierno de la mayoría, no de una minoría, cuanto antes se haga, antes se comienza con la solución y se ataja el problema. No por demorarla o esconderla, se solucionará sola.

domingo, 14 de septiembre de 2014

9 de Noviembre, "La Consulta"



En un anterior artículo “El Referendum catalán” exponía mi personal opinión al respecto. También en “España y Cataluña, las dos preguntas” reforzaba mi teoría anterior.
Hoy quiero volver a incidir sobre este asunto, de suma importancia para la estabilidad y la paz social en España.
El pasado día 11 se celebró de nuevo “La Diada” con una notable representación de la sociedad catalanista que apuesta por la independencia. Entre 500.000 y 1.800.000 personas se debatía la participación en tal efemérides. Además este año se cumplía el 3º centenario de “la lucha de los barceloneses y de todos los catalanes por defender un sistema jurídico, un entramado de libertades individuales, estamentales y políticas, frente a las arbitrariedades de un monarca absoluto”. 

Quedan poco menos de 2 meses para que llegue la fecha señalada para la consulta, que según todos los indicios se realizará sí o sí.
Artur Mas, el día de la celebración
Hasta ahora el gobierno solo apela a la ilegalidad de la misma, algo correcto, y ya se lanzan rumores de que Arturo Mas podría ser condenado a 15 años de cárcel. Algo menos correcto, por no decir absurdo y fuera de toda lógica.
Que la consulta sea ilegal y por lo tanto no tenga validez jurídica, está claro y meridiano en la Constitución Española, artículo 92, apartados 1, 2 y 3.

Que su convocatoria sea un delito, “es harina de otro costal”. Tanto el derecho de reunión, como de manifestación y de libertad de opinión y expresión, están también regulados y garantizados en nuestro ordenamiento constitucional. Y esa consulta, sin validez jurídica alguna, no es otra cosa que una manifestación, una reunión y una expresión libre.
Jordi Pujol y su esposa Marta Ferrusola
Vuelvo pues a insistir que la mejor acción de gobierno, sería autorizar la consulta, no vinculante por supuesto, de forma que los catalanes en libre actuación se manifiesten al respecto. Matizando además la pregunta, incentivando su concurrencia y valorando justamente la respuesta. A partir de ahí, adaptar la legislación para que en un futuro no muy lejano se pueda llevar a cabo ese refrendo secesionista, acabando así de una vez por todas, con un cuento que solo sirve para alimentar a unos aprovechados, que hacen de un tema tan delicado, peligroso y populista su “modus vivendi”, tal y como se ha demostrado con su máximo representante, Jordi Pujol, el cual ha estado robando a los catalanes y a los españoles, por extensión, durante más de 30 años. Y lo peor de todo, es que a este más que presunto delincuente, aún no se le haya detenido y puesto a disposición judicial, a pesar de todas las pruebas e indicios que se hayan en manos de la policía, de la fiscalía y de los juzgados.

¡Seguimos muy mal representados y peor gobernados!

miércoles, 1 de enero de 2014

Empieza el año…¡Pufff!



España 2014, todo un desafío
El tiempo pasa, como a algunos tanto les gusta. Trae olvido y lejanía. Las cosas ya no se sienten igual y la memoria, en ocasiones, trastoca los hechos.
Son muchos los asuntos que este año que hoy empieza, tenemos en España pendientes de resolución. Parafraseando aquel eslogan del día de los enamorados: “Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana”, podríamos decir Hoy estamos peor que ayer, pero mejor que mañana.
2013, ha sido un año muy convulso, en cuanto a la crisis social y económica que atravesamos.
Por una parte, los flagrantes casos de corrupción que día sí y día también, íbamos conociendo más detalles. Y ahí están en el varadero judicial. Donde en esta ocasión hemos visto algo insólito e inédito. La fiscalía, en vez de acusar, se dedicaba a recusar o cuestionar la labor de los jueces y defender a más que presuntos delincuentes, dadas las pruebas e indicios por todos conocidos.
Un tema nada baladí, por las consecuencias que puede acarrear, es la carrera a ninguna parte que el presidente Artur Mas está llevando a cabo para la búsqueda de una independencia de las provincias catalanas respecto del resto del Estado. Algo, hoy en día sin sentido, que solo responde a una quimera de una mínima parte de la población y al pataleo de un presidente fracasado, que vio caer su apoyo electoral, tras la convocatoria anticipada de elecciones.
Del otro lado, esta cruel crisis económica, que tiene en el dique seco a casi 6 millones de españoles y que la esperanza para este año es que se reduzca en un 1%. Del 26% al 25%. ¡Increíble! ¿Cómo puede una sociedad rendirse de esa manera, ante una situación más que dramática? ¿De qué estamos hechos?
Los gobiernos no crean ni destruyen empleo, pero si tienen capacidad para intervenir y corregir los desequilibrios que la libertad de oferta y demanda puedan conllevar.
Se han aplicado en poco más de dos años, dos reformas laborales. A cada cual peor. Ninguna de ellas ha conseguido dinamizar la oferta. Algo ha fallado. Y muy posiblemente sea la falta de acuerdos necesarios entre los interlocutores sociales, para buscar de verdad donde está el “talón de Aquiles” de nuestro mercado laboral ¿Es tan difícil?
“Ya veremos, dijo un ciego”

domingo, 6 de enero de 2013

El "Referendum" catalán



Senyera

No sé si se llevará a cabo el prometido “referendum” o consulta al pueblo catalán en pro de la independencia de sus cuatro provincias.
De acuerdo con el ordenamiento jurídico vigente, la consulta sería ilegal. El Estado cuenta con medios suficientes, incluso el recurso a la fuerza militar para abortar tal intento.
¿Pero, no sería peor el remedio que la enfermedad?
Veamos. La utilización de medidas de tipo legal, como la suspensión de la autonomía o el procesamiento de los dirigentes secesionistas, daría lugar a un sentimiento más irracional si cabe en los partidarios de la independencia, que justificaría su posición.
La utilización de las fuerzas armadas, para reestablecer la legalidad vigente, sería aún peor. Uno sabe como empieza pero no como acaba.
Convocar un “referendum” a escala nacional, sería un engaño para los reales deseos de los catalanes. Obviamente perderían los secesionistas ya de partida.
Para mí pues sólo queda una solución, arriesgada pero contundente: Permitir la celebración de la consulta dentro del ámbito territorial de Cataluña con un mensaje claro. O sea, con una pregunta concisa y concreta.
¿Quiere usted que Cataluña se independice de España, Sí o No?
Artur Mas, presidente de Cataluña
El hecho de que la pregunta que se planteó Artur Mas, era ¿Quiere que Cataluña sea un nuevo pueblo de Europa? ya encierra un temor al fracaso de su promotor.
Otra cuestión, es que tamaña consulta no se podría resolver por una mayoría simple, o sea el 50,01% de la población. Yo entiendo que debería ser una mayoría cualificada de  2/3 la que se debería de requerir o incluso, al menos, de un 3/5 nítido. Algo que no debería ser objeto de controversia de la negociación entre las partes en tan delicado tema.
También, que el resultado favorable a la independencia, se diera en todas y cada una de las cuatro provincias, de forma que no prevalecieran unas sobre otras. Algo razonable.
Creo que con estos planteamientos y la adecuación de las actuales leyes y reglamentos para ello, se podría acabar de una vez por todas con estos movimientos absurdos, para mí, que no conducen nada más que al descontrol justificado por las quimeras de unos pocos que con sus utopías convencen a otros muchos. La realidad no debiera ser tan fácil de maquillar.
Hoy por hoy, en el mundo de las probabilidades esa potencial mayoría independentista no llega al 50%, algo que si se plantea como una realidad con todas sus consecuencias, podría ser objeto de revisión a la baja.
Y si en verdad lo quieren: adiós muy buenas. Pero no lo creo, sinceramente no lo creo.
Con ello se pondría punto final a un tema que desgasta nuestras fuerzas, que se necesitan para tareas más importantes, como son la mejora del bienestar social de todos, actualmente en serio deterioro.

domingo, 21 de octubre de 2012

Arturo. Más o menos.

Desde el comienzo de la transición allá por 1975, “La Generalitat de Catalunya” ha tenido cinco presidentes, contando al actual.

Arturo Mas, "President de La Generalitat"
Josep Tarradellas, exiliado desde 1939, regresó a España tras la muerte del general Franco. Su famosa frase “Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!” fue todo un símbolo de que en España las cosas empezaban a cambiar. El era presidente en el exilio desde 1954, toda una referencia a tener en cuenta.
En 1980, Jordi Pujol, le sucedió. Creador del partido Convergencia Democrática de Cataluña, ocupó el cargo hasta el año 2003. Su gobierno yo le calificaría de inteligente y moderado. Supo obtener de unos y otros notables avances diferenciadores para su autonomía. Nos dejó dos delfines, a cada cual peor. El actual presidente Arturo y su hijo Oriol, todo “un cocinero”. Es también famosa la frase, que en esta ocasión le refirió el Rey Juan Carlos, tras los acontecimientos del 23-F: “Tranquilo Jordi, tranquilo”. Ante la manifiesta inquietud y preocupación del “President”. Durante su mandato, Jordi Pujol mantuvo unas relaciones más que aceptables con los presidentes del gobierno de España. Llegando uno de ellos, José María Aznar, a confesar que “hablaba catalán con Jordi en la intimidad”. Un auténtico “romance”.
Tras ellos, los socialistas Pascual Maragall (2003-2006) y José Montilla (2006-2010), este último en el llamado gobierno tripartito consensuado tras el Pacto del Tinell. Ambos períodos los podríamos calificar también como normales, a pesar de que el segundo, algo despilfarrador, estuvo muy jalonado de actitudes independentistas, pero no más allá de la retórica. El socio Josep-Lluís Carod-Rovira, resultaba pintoresco y hasta simpático. Recuerdo una vez en un programa de Tv, que recriminó a un ciudadano que le hacía una pregunta, por llamarle José Luis. Le dijo que se llamaba “Giussepe-Lluis”. Todo un espectáculo.
Manifestación por la independencia. Sep-2012
Ahora, desde 2010, tenemos a Arturo Mas y Gavarró, que lleva 25 años en la política. Ha sido concejal, diputado, consejero y ahora presidente. Alguien que se calificaba como catalanista tolerante y moderno pero integrado en la realidad de España. Que ahora ha destapado “la caja de los truenos” al convocar unas elecciones anticipadas y querer proclamar la independencia de Cataluña, tras realizar una consulta popular al efecto. Algo que sólo puede verse justificado, como una forma de distraer los problemas en su región por la crisis que padecemos y también ¿por qué no? una hipotética y arriesgada forma de asegurarse la mayoría absoluta al sumar votos de partidos independentistas.
En definitiva. Más o menos nos encontramos con un oportunista que no le importa “armar la de San Quintín” con tal de asegurarse un gobierno cómodo y a su medida. Otro mediocre en la política, lejos de la inteligencia y el saber hacer de Tarradellas o Pujol.