jueves, 16 de abril de 2026

El petróleo, ese objeto del deseo

Golfo Pérsico
        Los recientes ataques de Estados Unidos e Israel a Irán a finales de febrero pasado han propiciado un encarecimiento del petróleo como no se veía desde la invasión de Ucrania por Rusia, dónde llegó a cotizar por encima de los $125. En esta ocasión no ha superado los $115, de momento, aunque se ha producido en el corazón del golfo Pérsico. Y el daño a sus infraestructuras es notable. El principal beneficiario de esto será Estados Unidos, primer productor de petróleo en el mundo, como ya ocurrió con el GNL (Gas Natural Licuado) tras el conflicto de Ucrania.

        Países cómo Omán, Emiratos Árabes, Arabía Saudí, Irak, Catar, Kuwait e Irán sacan su petróleo a través del estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por Irán, pero también por Estados Unidos que ha posicionado en la zona numerosos buques de guerra.

        Ahora tenemos al mundo en jaque dado que las reservas petrolíferas van disminuyendo y con ello la capacidad de obtener combustibles, lo que afecta al transporte en general. También la industria se ve afectada, principalmente la petroquímica; fertilizantes y plásticos.

        España en esta ocasión parece estar más preparada que otros países europeos y por ejemplo la fabricación de queroseno para combustible de aviones no es una amenaza inmediata.

Evolución del precio tras la guerra
        En España consumimos del orden de 60 millones de toneladas al año, unos 480 millones de barriles. De ellos el 55%-65% se destinan al transporte. Un 20%-25% a la industria y el resto a otros usos menores, calefacción y electricidad, muy residual ya en España.

        Parece qué hoy tras el anuncio de nuevas negociaciones entre Israel y Líbano, así como una próxima reanudación de las conversaciones de paz entre EE.UU. e Irán abren una puerta a la esperanza. Pero, aunque sea así, ¡ojalá!, sus efectos nos van a dejar unos niveles de inflación altos por un tiempo largo. Tampoco veo que en esta ocasión el petróleo baje de los $80-$90, lo que supondría un encarecimiento del 15%-30% de los precios previos a la guerra.

        Aunque tampoco creo que se llegue a una crisis cómo la de 1973, por la guerra de Yom Kipur, entre Israel, Egipto y Siria, cuando los países de la OPEP decidieron reducir su producción y embargar la exportación a los países cómplices de Israel. Esta crisis marcó el final del precio barato del petróleo.   


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