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jueves, 2 de mayo de 2013

¿Qué está ocurriendo?



Mario Draghi, presidente del BCE
Son muchas las voces autorizadas que culpan a la falta de crédito, el relanzamiento de la economía.

Ayer, sin ir más lejos, leía que varios bancos nacionales e internacionales se había sentido molestos, por la decisión de Cristobal Montoro de anular un crédito sindicado ya concedido a Loterías. Las condiciones del crédito eran fabulosas si las comparamos con los tipos que pagan las empresas españolas. Lo cual deja en evidencia eso de la falta de crédito. Lo que falta es solvencia para pedirlo.

La noticia también dejaba ver las diferencias entre los dos ministros del área económica, Sres. Montoro y de Guindos, que parece rivalizan en ser los protagonistas de nuestra economía. De momento protagonizan y rivalizan sólo en el fracaso. En el éxito sería ya de tomar las armas, digo yo. Es algo habitual en los jefes mediocres, enfrentar a sus colaboradores, para ser así respetados por los mismos. Un líder suma y no divide. Ya saben el dicho ese: “Si rectificas a un sabio le haces más sabio, si rectificas a un necio, te ganas un enemigo”. Pues eso.

Volviendo al tema. Hoy Mario Draghi ha anunciado la rebaja de los tipos oficiales en 25 puntos básicos hasta mínimos históricos, ha ampliado la barra de liquidez hasta por lo menos julio de 2014 y ha prometido ayudar al crédito de las pymes, pero sin detalles. Posteriormente vino el desastre, al anunciar que los depósitos de los bancos en el BCE podrían verse sometidos a tipos negativos.

Gráfico al tick del Ibex 35, hoy (Bolsamania)
El Ibex no se hizo esperar. En poco más de media hora caía desde los 8.563,50 puntos hasta los 8.286,60 puntos. Un 3,23 % en un rato.

Todo esto da más que pensar. ¿A qué estamos asistiendo? ¿Qué está ocurriendo realmente? ¿Es lógico anunciar medidas de liquidez y asustar al mismo tiempo? Todo parece indicar que no.
 
Estamos pues ante una actitud irresponsable, ante una absoluta falta de prudencia y ante una manifiesta incompetencia.

Hoy por hoy, tanto el Reino Unido, como Estados Unidos y ahora Japón, entre otros, han venido a demostrar que una de las formas de salir de esta crisis es con una política monetaria expansiva, afianzando las deudas y transmitiendo confianza al sistema. En cambio el BCE, con sus tibiezas, sus temores y sus ensayos, no logra transmitir esa confianza en su política y consecuentemente va en menoscabo de la economía real.

¡El cambio es urgente!

viernes, 26 de abril de 2013

Un gobierno noqueado



Tras conocerse las tan anunciadas medidas de reforma para hoy día 26, llego a la conclusión de que el gobierno está ya grogui. Nada de nada (*). Aunque lo presentado reciba el rimbombante nombre de Programa de Estabilidad y Plan Nacional de Reformas.

Hoy de momento, Luis de Guindos, ha calificado la situación como “buen comportamiento”. Al no poder ofrecer números convincentes, se apoya en un eufemismo para definir la coyuntura.

Tras superar la tasa de paro del 27%, el gobierno se ve incapaz de propiciar las condiciones para bajarla del 25% de aquí a 2015. Lo cual viene a corroborar que en materia de empleo ya no sabe que hacer y que su reforma laboral, lejos de crear empleo o de desacelerar la pérdida, solo ha servido para reducir salarios, precarizar el empleo y dotar a los trabajadores de una inseguridad, que ha hecho mucho daño a la economía. Entrando en una espiral de difícil solución.

Curiosamente confía en que el consumo de los hogares no baje a partir de 2014, como si el consumo fuera una caprichosa voluntad de las familias y no consecuencia de la seguridad, la confianza, el trabajo y un salario digno.

El ministro Montoro nos retrasa hasta 2015, el reajuste prometido de la subida del IRPF.  Y nos anuncia que no se tocará el IVA y sí los impuestos especiales. Pero no los hidrocarburos (combustibles) ni los que afecten a la hostelería: ¿el alcohol? Con lo que la capacidad de maniobra de estos impuestos queda reducida al tabaco, la electricidad y poco más. O sea toda una aleluya al cielo.

Rueda de prensa tras el consejo de ministros (La Moncloa)
Tímidamente también nos anuncia Montoro una mayor presión fiscal a las empresas, vía reducción de deducciones. Y yo me pregunto, ¿está este gobierno en condiciones de pedir un esfuerzo a las empresas, si cuando llegó al poder no hizo nada por encarrilar ese desmadre fiscal? Y datos había, vaya que si los había. Pero pensó que por ofrecer en "sacrificio" al trabajador, las empresas se lo agradecerían creando empleo. Y fue que no ¿Y ahora qué?

Está claro que su margen de maniobra es prácticamente nulo, al no haber querido ni querer ir a la raíz de los problemas. Sus medidas erróneas nos han llevado a un callejón sin salida, en el cual ni ellos mismos son capaces ya de reconducir, porque muy probablemente tienen la mente bloqueada. Solo queda el milagro del empuje externo con su efecto inercia para que esto se encarrilase. Algo no imposible pero sí de difícil concurrencia. Todos tienen problemas y van a lo suyo. ¡Sálvese el que pueda!

Dentro de algo más de veinte meses, entraremos otra vez en año electoral. Todo se basa en llegar a esas fechas y poder ofrecer algo positivo. Mucho me temo que no será así y quiera Dios que me equivoque.

(*) Nota.- Si exceptuamos la desindexación de la economía española del IPC, toda una bomba de relojería, que permitirá el descuelgue de salarios y pensiones del incremento oficial, que no real, del coste de la vida 

viernes, 10 de febrero de 2012

Una Reforma Agresiva

De extremadamente agresiva, calificó ayer el Ministro de Economía en una conversación con el comisario de Asuntos Económicos, el finlandés Olli Rehn:
-Olli, tomorrow we adopt the reform of the labour market and you will see extremely aggressive,….
-Oh!, good, very good, Luis.
(sonrisas - smiles)
No sabíamos entonces la agresividad contra quién era ni tampoco el porqué de las sonrisas. Aunque lo podíamos sospechar. Hoy, se ha aprobado en consejo de ministros, mediante decreto ley, la agresiva reforma. Tres, han sido para mí, las agresiones

1º) El despido improcedente, a partir de la entrada en vigor de la ley, se indemnizará con 33 días por año trabajado, hasta un máximo de 24 mensualidades. Se mantiene la indemnización de 45 días por año y un tope de 42 mensualidades para los contratos celebrados anteriormente, si bien el tiempo que transcurra a partir de esta fecha en adelante se liquidará de acuerdo con la nueva ley. Esto supone una reducción del 42,85 % en el coste del despido llamado improcedente o injustificado. Seis de cada diez despidos individuales en España, se hacían por esta modalidad.

2º) Se fija en 20 días por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades, los despidos provocados por causas objetivas, como pueden ser la incursión en perdidas de la empresa, la previsión de incurrir en ellas o la caída de las ventas. Matices que espero se aclaren y concreten. Aunque me temo lo peor.

3º) La no necesidad de autorización administrativa, en la realización de un expediente de regulación de empleo -ERE- es la tercera pata donde se asienta esta agresiva reforma, cuyo único fin era el de reducir el coste por despido y con ello crear un mercado de trabajo, más dinámico pero más incierto e inseguro.

No debemos ni podemos olvidar, que más de la mitad de las empresas españolas (un millón cuatrocientas mil) que tributan por el régimen de sociedades, declaran pérdidas, según datos de la Agencia Tributaria.

El resto de esta reforma agresiva, la primacía de los convenios de empresa, la regulación de los contratos, la movilidad funcional o geográfica, la modificación de horarios y jornadas o las bonificaciones a la contratación, aunque tengan su trascendencia e importancia, no dejan de ser meras comparsas del fin de la ley: dar al empresario la libertad de despedir al menor coste posible.

También el presidente del gobierno en otra conversación dijo que esto le costaría una huelga general, como diciendo que ya ha descontado el descontento social. Para más tarde afirmar que este año se seguiría destruyendo empleo. Lógico.

Esta reforma agresiva es la Reforma del Cambio. El cambio de trabajadores antiguos por otros más modernos. De trabajadores de más edad por trabajadores más jóvenes. De trabajadores más caros por trabajadores más baratos. De trabajadores con más derechos por trabajadores con menos derechos. De trabajadores más libres por trabajadores menos libres. Todo un paso atrás en la historia del progreso, de la justicia y del bienestar social.