miércoles, 3 de abril de 2013

¿Por qué hay que crecer?


En un artículo anterior, “El crecimiento y la ortodoxia económica”, me hacía ya estas preguntas:
o       ¿es necesario el crecimiento para tener una economía eficiente y sostenible?
o       ¿No tiene límites el crecimiento en economías muy desarrolladas?
o       ¿Es infinita la capacidad de crecer?

Preguntas que me vuelven hoy, casi tres años después, a la vista de lo ocurrido en este tiempo. Seguimos decreciendo, perdiendo empleo y actividad. Luego todo se basa en el crecimiento.
Pero, ¿qué es crecer? Crecer lo podíamos resumir como producir cada vez más. Algo que se mide de una forma agregada con el PIB (Producto Interior Bruto).
Para producir más y mejor hay varias formas, que básicamente son:
1)    Aumentar los recursos.
a)     Incrementar el empleo
b)    Seleccionar el mejor personal
c)     Ampliar los medios mecánicos
2)    Mejorar los medios
a)     Formar y motivar el personal
b)    Adquirir los medios más modernos
c)     Desarrollar la I+D+i
3)    Ser más eficaces o eficientes
a)     Producir al menor coste posible
b)    Optimizar los canales de distribución
c)     Dar a conocer el producto
Podríamos enumerar muchas cosas más, pero creo que estas son las suficientes y necesarias para un crecimiento sano y sostenible, en un mercado global.
Si estas cosas se hacen bien, llegará un momento en el que se alcance la excelencia y no se pueda crecer más. Y es aquí, cuando me detengo y digo ¿qué es la excelencia?
Yo definiría la excelencia como ese punto óptimo de producción, en el que todos los factores que intervienen en la misma están optimizados. Y que nunca lo estarán al 100%.
Ahora me queda medir la excelencia. Para medirla no me queda otra que la satisfacción de las personas que intervienen en el proceso de producción, que a su vez van a ser los usuarios o consumidores de los servicios o productos obtenidos. Y poco más.
Es pues curioso entonces y no hablo de nosotros, que existan economías muy desarrolladas, próximas a la excelencia práctica o alcanzable, que necesiten crecer y crecer. Lo entiendo en China, India u otros tantos países que tienen un gran potencial. Pero lo entiendo menos en otros como puedan ser U.K., Alemania, Suecia,  EE.UU, Japón, etc.
Luego hay un segundo concepto de crecimiento, que es el que realmente nos marca. Es el crecimiento de la riqueza de una oligarquía mundial o plutocracia, que no conforme con las escandalosas sumas acumuladas a lo largo de la historia de la humanidad, ni con las rentabilidades de estas fortunas, siguen presionando para aumentar tanto el volumen como la rentabilidad. Para ello el proceso se basa, y no puede ser de otra manera, siempre en una ecuación que busca minimizar el coste y maximizar el beneficio, con un comodín de ajuste que es el precio.
Es entonces el precio el que crea un crecimiento insano, insostenible, que como si fuera un cebo nos arrastra a todos.
Esto y no otra cosa, es la que produce los devastadores ciclos económicos y los desequilibrios que estamos viviendo.
No podemos olvidar que nuestro mundo, hoy por hoy, es finito. Tiene tres dimensiones y no se puede agrandar, de momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario