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martes, 10 de septiembre de 2013

Adiós Ana, adiós

Ana Botella, alcaldesa de Madrid
Han sido dos años difíciles, marcados por esa tragedia de Madrid Arena, donde se pusieron al descubierto las malas prácticas de contratación del Consistorio, cuyo desenlace acabó con la vida de unas jóvenes. Tragedia aún hoy sin esclarecer del todo.

Todo era heredado de su antecesor el ambicioso e insaciable Sr. Gallardón; el equipo de gobierno, la descomunal deuda y su sillón presidencial en esa sede megalómana y onerosa que es hoy el Ayuntamiento.

Bárcenas y Berlusconi en El Escorial
De sus aficiones políticas, sabíamos hace mucho tiempo. Una primera versión de su historia, la hacía protagonista de haber despertado en su esposo el “gusanillo” político al haberle llevado a un mitin de la entonces Alianza Popular del Sr. Fraga. Posteriormente en otra versión, al parecer no fue así, fue al contrario. Pero qué más da. De lo que no nos quedó duda a muchos madrileños y españoles, fue de sus pretenciosos afanes de notoriedad y de protagonismo perenne, que culminó con aquella fastuosa y costosa boda de su hija en El Escorial. Boda suntuosa allá donde las haya. A la que por cierto asistieron “la flor y nata” de la entonces incipiente y floreciente red de corrupción, que ha dejado la credibilidad de nuestras instituciones por los suelos. 

La Sra. Botella y su mentor, el Sr. Gallardón
No voy a hacer aquí un recopilatorio de sus desafortunadas frases en muchos y variados temas cotidianos, ni mucho menos de su última recomendación sobre el café, que ha recorrido las redes sociales del mundo entero.

Solo quiero despedirla y si me permite aconsejarla, de que no trate ahora de perpetuar a la familia en la política a través de sus hijos. Salvo que estos por méritos y deseos propios, así lo decidiesen. Su tiempo político ya pasó, más mal que bien y el de su esposo también. Así que nada mejor que seguir con el desarrollo y crecimiento de su empresa Famaztella, sus libros, conferencias y por que no, algún cargo en alguna sociedad de las que se prestan a ello.

Ya han hecho “mucho” por Madrid y por España.  

Cerramos así un capítulo, digno de ser olvidado y superado. Desde Dª Carmen Polo de Franco hasta usted, Dª Ana Botella de Aznar, no habíamos tenido una consorte tan afanosa.

Adiós Ana, adiós.

domingo, 2 de diciembre de 2012

De Polo de Franco a Botella de Aznar


 De Carmen Polo de Franco (†) a Elvira Fernández de Rajoy, todas hasta la fecha, excepto dos, han pasado o están pasando de forma discreta su importante papel. Si bien "doña Carmen" sumo dos títulos hasta 1973, el de esposa de Jefe del Estado y de Presidente del Gobierno, que ostentaba su marido el general Franco.

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Carmen Polo
Desde Carmen Pichot (†), esposa de Carrero Blanco a Carmen Romero, esposa de Felipe González,  todas pasaron con gran discreción; Amparo Illana (†) esposa de Adolfo Suárez, Mª del Pilar Ibáñez-Martín, esposa de Calvo Sotelo (†) o la más reciente Sonsoles Espinosa, esposa de José Luis Rodríguez Zapatero. Alguna de ellas son perfectas desconocidas para la inmensa mayoría de españoles, por su prudente y sigiloso papel.

Carmen Polo de Franco, la cara femenina del régimen que duro más de 35 años, pretendía capitalizar en su imagen la parte amable del sistema, si bien a la muerte del dictador, pasó a un segundo plano junto con su familia. Sólo la nieta, Carmencita, y algún otro nieto nos sorprendieron con sus “alegres” actividades durante algunos años.
Ana Botella, alcaldesa de Madrid
De “doña Carmen”, podríamos destacar esa voluntad e intento de perpetuar a la familia en el poder, casando a su nieta Carmen, con Alfonso de Borbón y Dampierre (†), cuya ascendencia podía polemizar en quien era el legítimo heredero de Alfonso XIII. Pero los acontecimientos y la testarudez de Franco, auparon a tal menester, al actual Rey de España.
En el caso más reciente de Ana Botella, no ha necesitado interpuestos. Ella sola, apoyada por su marido, tras muchos años de notoriedad, alcanzó la alcaldía de Madrid de una forma algo enrevesada. Primero, se tuvo que convencer al entonces presidente de la C.A.M., Alberto Ruiz-Gallardón, a no presentarse a la reelección y postular su candidatura a la alcaldía. Algo ilógico e inédito, ya que suponía un papel de menor representación institucional. En dicha aceptación al parecer iba incluido llevar en las listas, como segunda, a Ana Botella y muy probablemente la inclusión de él en el futuro gobierno de la nación. Algo que destapó una guerra interna, entre Ruiz.Gallardón y Esperanza Aguirre. Pero que al final, en 2011, se materializó.
Algunos de los invitados a la boda de Ana Aznar
Ana Botella, no tenía ningún mérito para tal menester, sólo el de haber sido la esposa de un presidente del Gobierno.
Con la boda de su hija, en el Monasterio de El Escorial, rubricó su megalomanía, ambición y ansias de notoriedad.
Durante sus años de concejala y posteriormente de alcaldesa sustituta, nos ha regalado innumerables “pensamientos” que han ocupado las páginas de los periódicos de forma habitual.

Sus declaraciones sobre la polución, los mendigos, los matrimonios gays, el cambio climático, el aborto, la violencia de género o la tragedia del Prestige, han jalonado un historial de despropósitos y disparates, sin parangón. Pero ahí está, ahí está…..viendo pasar el tiempo, cerca de la Puerta de Alcalá.
Ana Botella y su vice-alcalde Villanueva, tras la tragedia
 La reciente desgracia de Madrid Arena, ha puesto al descubierto su absoluta ineficacia para gobernar una capital como Madrid. El cúmulo de negligencias, improvisaciones, desmentidos y declaraciones, no han bastado para su dimisión.
¿Qué más hará falta?