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miércoles, 11 de marzo de 2026

¿Irán, una guerra sin estrategia?

        Todas las guerras generan un sufrimiento innecesario entre la población civil, provocando víctimas inocentes. Por mucho que se intente dirigir los ataques a objetivos concretos, como ocurre actualmente en Irán, siempre surgen "daños colaterales" que afectan a personas que simplemente se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado. Un ejemplo de ello es el bombardeo de un colegio situado junto a una base militar, que aparentemente fue un error y causó más de 150 víctimas, principalmente niñas. Tras la confusión inicial y la circulación de rumores y confirmaciones en redes sociales, la autoría de este ataque parece atribuirse a Estados Unidos.

          Por otro lado, la revista The Economist destaca en su portada el conflicto en Irán como "una guerra sin estrategia". Según el medio, los objetivos militares de Estados Unidos no están claramente definidos, lo que le otorga una responsabilidad especial para precisar qué pretende lograr con sus acciones bélicas.

          Tras el ataque inicial al lugar de reunión de los líderes iraníes, en el que murió el ayatolá Alí Jamenei, parecía que la estrategia estadounidense era descabezar el régimen para propiciar su derrocamiento. Sin embargo, esta suposición resultó errónea. En apenas una semana, el hijo del líder, Mojtaba Jamenei, fue elegido para sustituirlo, mostrando la capacidad del régimen iraní para resistir y adaptarse ante los ataques.

          Por otra parte, la reacción de Irán atacando bases y objetivos militares de varios países del Golfo Pérsico no parecía estar contemplada en el planteamiento inicial de Estados Unidos, lo que añade un nuevo nivel de complejidad al conflicto.

            Las declaraciones de Trump sobre una posible pronta resolución de la guerra en Irán han evidenciado un problema adicional: Israel y Estados Unidos tienen visiones bastante diferentes sobre el conflicto, según destaca The Wall Street Journal. Esta disparidad plantea la cuestión sobre quién toma realmente las decisiones, si Israel o Estados Unidos.

          En junio pasado, Israel atacó a Irán sin que la escalada alcanzara la magnitud actual. En este momento, se estaban llevando a cabo negociaciones para un acuerdo sobre el desarrollo nuclear iraní, considerado la mayor amenaza potencial si Irán lograra construir armas nucleares. El supuesto apoyo a organizaciones terroristas era secundario. El nuevo líder, M. Jamenei, reivindica su derecho a seguir adelante y rechaza cualquier negociación, empeorando la situación tras los últimos ataques. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha declarado: "Hemos perdido nuestra confianza en Estados Unidos como socio negociador", lo que evidencia el deterioro de las relaciones diplomáticas y la dificultad para retomar el diálogo.

          Mientras continúan los ataques y aumentan las víctimas mortales, el precio del petróleo Brent de referencia en Europa está subiendo. Aunque tras el fuerte incremento inicial parece estabilizarse en torno a los 90-92 dólares por barril, supone un aumento del 23-27% que repercute directamente en los precios energéticos, tanto de combustibles como de electricidad y otros productos. El cierre del estrecho de Ormuz agrava aún más el problema. Las Bolsas mundiales, tras el desplome de los días dos y tres de marzo, parecen buscar una cierta estabilidad aunque persiste una elevada volatilidad.  Hay que evitar que la “furia épica” se convierta en un Error Épico.

        Qué esta guerra derive en algo peor, solo Dios lo sabe. Y a Él nos encomendamos. Pero debemos TODOS trabajar y colaborar en que no sea así.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Siria, ¡peligro de incendio!



Los recientes y terribles acontecimientos en Siria, donde parece que la población ha sido atacada con armas químicas, con casi 1.500 fallecidos, muchos de ellos niños y niñas, han puesto en guardia a la comunidad internacional.
¿Se merecen estos niños tanta barbarie?
Pero como suele ser habitual en estos casos, no hay unanimidad entre los estados más poderosos, para decidir una acción concertada que ponga fin a esa masacre que lleva ya unos años activa. Se cifra en más de 100.000 muertos el resultado hasta ahora de esa guerra fratricida.
EE.UU. anunció un ataque inminente, apoyada por el Reino Unido. Pero el Parlamento británico votó en contra de dicha intervención. La ONU, sigue sin tener claro la decisión a adoptar, mientras Francia, sí apoya dicha intervención. España, en esta ocasión, no sabe no contesta.
Al Asad ¿duro de oído?
Ayer el presidente Obama dijo tener tomada la decisión de intervenir y castigar al régimen sirio, si bien pediría la anuencia del Congreso. Algo que no necesita dada las grandes atribuciones y competencias que su cargo le otorga.
Rusia, por su parte, y en palabras de Vladimir Putin, se posiciona: «Decir que el Gobierno sirio ha empleado armas químicas cuando el ejercito de Siria avanza es una gran tontería» o «Estoy convencido de que es una provocación de aquellos que quieren arrastrar a otros países al conflicto y que aspiran a lograr el apoyo de importantes actores internacionales como EEUU»
Es obvio, que sin el apoyo de la otra gran potencia y con China también en contra, cualquier intervención podría ser el detonante de algo mucho más trágico y destructor.
Mapa de Oriente Medio
No podemos olvidar que anteriores intervenciones como las de Iraq, Afganistán y Libia, no han producido los resultados esperados. Al menos en lo que a la estabilidad, pacificación e incorporación al mundo civilizado se entiende.
La situación geoestratégica de Siria, en pleno centro de gravedad de Oriente medio, junto a Iraq, Turquía, Egipto, Líbano, Irán e Israel, la convierten en un auténtico polvorín. Algo que unido a la gran crisis económica, política y social, no es nada baladí.
De momento, hasta el día 9 de septiembre, fecha en que el Congreso de EE.UU. comienza su actividad, hay tiempo para buscar una solución, que debería de pasar por la incorporación de una fuerza de interposición de la ONU, “los cascos azules”, que pongan fin a esa masacre sin poner en peligro la estabilidad mundial. Fuerza que debe de contar con el beneplácito de todas las naciones interesadas y en su caso con la fuerza militar internacional como recurso final de apoyo a la labor de “los cascos azules”.
Algo que tanto Al Asad como las fuerzas opositoras, apoyadas o no por Al Qaeda, tendrían en cuenta antes de seguir con esa sinrazón.