Todas
las guerras generan un sufrimiento innecesario entre la población civil,
provocando víctimas inocentes. Por mucho que se intente dirigir los ataques a
objetivos concretos, como ocurre actualmente en Irán, siempre surgen
"daños colaterales" que afectan a personas que simplemente se
encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado. Un ejemplo de ello
es el bombardeo de un colegio situado junto a una base militar, que
aparentemente fue un error y causó más de 150 víctimas, principalmente niñas.
Tras la confusión inicial y la circulación de rumores y confirmaciones en redes
sociales, la autoría de este ataque parece atribuirse a Estados Unidos. Por otro lado, la revista The
Economist destaca en su portada el conflicto en Irán como "una
guerra sin estrategia". Según el medio, los objetivos militares de
Estados Unidos no están claramente definidos, lo que le otorga una
responsabilidad especial para precisar qué pretende lograr con sus acciones
bélicas.
Tras el ataque inicial al lugar de
reunión de los líderes iraníes, en el que murió el ayatolá Alí Jamenei,
parecía que la estrategia estadounidense era descabezar el régimen para
propiciar su derrocamiento. Sin embargo, esta suposición resultó errónea. En
apenas una semana, el hijo del líder, Mojtaba Jamenei, fue elegido para
sustituirlo, mostrando la capacidad del régimen iraní para resistir y adaptarse
ante los ataques.
Por otra parte, la reacción de Irán
atacando bases y objetivos militares de varios países del Golfo Pérsico no
parecía estar contemplada en el planteamiento inicial de Estados Unidos, lo que
añade un nuevo nivel de complejidad al conflicto.
Las
declaraciones de Trump sobre una posible pronta resolución de la guerra en Irán
han evidenciado un problema adicional: Israel y Estados Unidos tienen visiones
bastante diferentes sobre el conflicto, según destaca The Wall Street
Journal. Esta disparidad plantea la cuestión sobre quién toma realmente las
decisiones, si Israel o Estados Unidos. En junio pasado, Israel atacó a Irán
sin que la escalada alcanzara la magnitud actual. En este momento, se estaban
llevando a cabo negociaciones para un acuerdo sobre el desarrollo nuclear
iraní, considerado la mayor amenaza potencial si Irán lograra construir armas
nucleares. El supuesto apoyo a organizaciones terroristas era secundario. El
nuevo líder, M. Jamenei, reivindica su derecho a seguir adelante y
rechaza cualquier negociación, empeorando la situación tras los últimos
ataques.
El
ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha declarado:
"Hemos perdido nuestra confianza en Estados Unidos como socio
negociador", lo que evidencia el deterioro de las relaciones
diplomáticas y la dificultad para retomar el diálogo.
Mientras continúan los ataques y aumentan las víctimas
mortales, el precio del petróleo Brent de referencia en Europa está subiendo.
Aunque tras el fuerte incremento inicial parece estabilizarse en torno a los
90-92 dólares por barril, supone un aumento del 23-27% que repercute
directamente en los precios energéticos, tanto de combustibles como de
electricidad y otros productos. El cierre del estrecho de Ormuz agrava aún más
el problema. Las Bolsas mundiales, tras el desplome de los días dos y tres de marzo,
parecen buscar una cierta estabilidad aunque persiste una elevada volatilidad. Hay que evitar que la “furia épica” se convierta en un Error Épico.
Qué esta
guerra derive en algo peor, solo Dios lo sabe. Y a Él nos encomendamos. Pero
debemos TODOS trabajar y colaborar en que no sea así.