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| Senyera |
No sé si
se llevará a cabo el prometido “referendum” o consulta al pueblo catalán en pro
de la independencia de sus cuatro provincias.
De
acuerdo con el ordenamiento jurídico vigente, la consulta sería ilegal. El
Estado cuenta con medios suficientes, incluso el recurso a la fuerza militar
para abortar tal intento.
¿Pero, no
sería peor el remedio que la enfermedad?
Veamos. La
utilización de medidas de tipo legal, como la suspensión de la autonomía o el
procesamiento de los dirigentes secesionistas, daría lugar a un sentimiento más
irracional si cabe en los partidarios de la independencia, que justificaría su
posición.
La
utilización de las fuerzas armadas, para reestablecer la legalidad vigente,
sería aún peor. Uno sabe como empieza pero no como acaba.
Convocar
un “referendum” a escala nacional, sería un engaño para los reales deseos de
los catalanes. Obviamente perderían los secesionistas ya de partida.
Para mí
pues sólo queda una solución, arriesgada pero contundente: Permitir la
celebración de la consulta dentro del ámbito territorial de Cataluña con un
mensaje claro. O sea, con una pregunta concisa y concreta.
¿Quiere
usted que Cataluña se independice de España, Sí o No?
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| Artur Mas, presidente de Cataluña |
El hecho
de que la pregunta que se planteó Artur Mas, era ¿Quiere que Cataluña sea un
nuevo pueblo de Europa? ya encierra un temor al fracaso de su promotor.
Otra cuestión,
es que tamaña consulta no se podría resolver por una mayoría simple, o sea el
50,01% de la población. Yo entiendo que debería ser una mayoría cualificada de 2/3 la que se debería de requerir o incluso, al menos, de un 3/5 nítido. Algo
que no debería ser objeto de controversia de la negociación entre las partes en tan delicado tema.
También, que el resultado favorable a la independencia, se diera en todas y cada una de las cuatro provincias, de forma que no prevalecieran unas sobre otras. Algo razonable.
También, que el resultado favorable a la independencia, se diera en todas y cada una de las cuatro provincias, de forma que no prevalecieran unas sobre otras. Algo razonable.
Creo que
con estos planteamientos y la adecuación de las actuales leyes y
reglamentos para ello, se podría acabar de una vez por todas con estos
movimientos absurdos, para mí, que no conducen nada más que al descontrol
justificado por las quimeras de unos pocos que con sus utopías convencen a
otros muchos. La realidad no debiera ser tan fácil de maquillar.
Hoy por
hoy, en el mundo de las probabilidades esa potencial mayoría independentista
no llega al 50%, algo que si se plantea como una realidad con todas sus
consecuencias, podría ser objeto de revisión a la baja.
Y si en
verdad lo quieren: adiós muy buenas. Pero no lo creo, sinceramente no lo creo.
Con ello se pondría punto final a un tema que desgasta nuestras fuerzas, que se necesitan para tareas más importantes, como son la mejora del bienestar social de todos, actualmente en serio deterioro.

