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miércoles, 15 de abril de 2020

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Tuit del vicepresidente 2º del gobierno español. 14-abr-20
Hoy tras más de un mes confinado, me ha venido al recuerdo esta canción de Sabina, que entre otras cosas decía:
Y sí, eso nos ha pasado a muchos, por no decir a todos. Estábamos a mitad de marzo cuando se decretó el estado de alarma. Desde entonces nada es igual. Todos los días contamos centenares de fallecidos y miles de nuevos casos detectados. Con ello la economía derrumbada a excepción de esos que aprovechan cualquier situación, por trágica que sea, para hacer negocio y enriquecerse aún más.
Las calles vacías, el tráfico en mínimos, las tiendas algo más concurridas, con ligeros aires de desabastecimiento. Los hospitales empiezan a ver algo de luz, tras semanas colapsados, sobrepasados en su capacidad de atención. Morgues improvisadas. Una situación dantesca, aunque algunos y algunas, olvidándose de todo, pero no de sus objetivos espurios, pretenden aprovechar estos momentos para imponer sus ideas y métodos políticos. De los miles y miles de fallecidos, no asume ninguna responsabilidad, siendo España la nación del mundo con más víctimas por habitante que cualquier otra. Algo no se ha hecho bien desde el gobierno.
P. Iglesias acepta el cargo. 13 de enero de 2020
Justo habían transcurrido 3 meses desde su toma de posesión del cargo de vicepresidente 2º y ministro de otras cosas, con la fórmula habitual de “lealtad al rey y guardar y hacer guardar la Constitución”, cuando nos sale reivindicando la república. Una experiencia política que en España no ha tenido nunca un feliz desarrollo por muy diversas razones. Tratar entonces en estos momentos tan difíciles de impulsar un cambio de régimen desde el altavoz que proporciona un cargo de tan alta representación viene a demostrar que su presencia en el gobierno solo puede traernos efectos peores que la de esta pandemia que llevamos sufriendo ya un más de un mes. Sus guiños o gestos hacia un sistema político de economía centralizada – léase comunismo- no han cesado durante su aun corto período de gobierno. Su afán de silenciar las críticas, de nacionalizar medios o recursos privados o la expropiación de la propiedad privada en base al interés general, han despertado todas las alarmas en diferentes esferas de la sociedad española. Solo aquellos que ansían vivir de subvenciones, rentas básicas, universales, o como se les quiera llamar, apoyan a este personaje. La gran mayoría de la sociedad, la del estímulo, el esfuerzo, el ahorro…la sociedad que madruga, que dice un partido tachado hoy de ultraderecha, esa no cae en la trampa del país idílico que nos dibuja este neocomunismo disfrazado a veces de justicia y progreso social.
Imagen de la guerra civil española 1936-1939
Nos queda ahora un largo camino, primero para estabilizar y alejar el peligro de la pandemia. Luego para reconstruir todo aquello que ha destruido, que no es poco. Esto no se puede hacer con un gobierno que no tenga la confianza, no ya solo de una amplia mayoría de la propia sociedad española, sino de otras naciones y organismos internacionales que nos darían la espalda en el momento que nuestro rumbo se alejara de lo único que hasta ahora ha funcionado bien en el mundo, políticamente hablando, que no es otra cosa que el libre mercado y el Estado social y democrático de Derecho, que inicia nuestra Constitución de 1978.
Así que si nos han robado el mes de abril, no debemos permitir que nos roben el futuro. Está en nuestras manos.

domingo, 8 de septiembre de 2013

España, 1936



Imágenes de la guerra
Mucho se ha hablado y escrito sobre lo ocurrido en España en 1936. Siempre versiones interesadas a gusto de los lectores de uno u otro bando. Pero en la realidad, ni unos eran todos buenos, ni otros eran todos malos y viceversa.

Recientemente, un intercambio de opiniones en Twitter, con un seudo historiador converso, desde la extrema izquierda más radical y violenta, a la extrema derecha más retrógrada y reaccionaria, me  hizo volver a reflexionar al respecto y pensar que hubiera ocurrido de no haber habido un pronunciamiento militar que desencadenó una guerra civil que duró tres años. A partir de la cual y sobre todo en los años 60, la sociedad española encontró la vía del desarrollo y el camino de la modernidad. Algo que en la actualidad se está complicando, debido a la corrupción impune que sufren nuestras instituciones democráticas, surgidas al amparo de la Constitución Española de 1978.

Jovenes ´nacionales´, saludan brazo en alto
En los años 30, tras la finalización de la dictadura del general Primo de Rivera, las elecciones municipales de 1931 y el abandono de Alfonso XIII de sus responsabilidades, España se convirtió en un auténtico caos, donde el desorden, los oportunistas y los desestabilizadores profesionales encontraron un escenario a su medida. El retraso, la escasez y la pobreza generalizada, eran sus aliados.

La falta de políticos serios y comprometidos, salvo alguna excepción, la falta de visión de futuro, de sentido de Estado y de prevalencia del interés general por encima del particular, nos llevaban dentro de la órbita expansionista de Rusia, con lo que, una vez iniciada la II Guerra Mundial, hubiéramos sido objetivo de ocupación de Alemania. Y aun no siendo así, también nos hubieran invadido como a Francia y el resto de Europa, dada nuestra situación geoestratégica.

Milicianos del Frente Popular
Consecuencia, una guerra fratricida evitó una guerra mundial, mal que nos pese y por duro que parezca.

Terminada la gran guerra, hubiéramos sido objeto de intercambio y yo creo que por la deplorable situación y el sentir mayoritario del pueblo español –pobre y obrero-, enclavados en el área de influencia de la Unión Soviética, cuya desintegración se produjo 44 años después.

El resultado, ya conocido, hubieran sido 50 años de parálisis, mayor falta de libertades aún si cabe y mucho más retraso, hasta la caída del muro de Berlín (1989).

Pero la realidad fue otra. Un mal principio, muchas vidas pérdidas y dos sentimientos encontrados, que a día de hoy, 74 años después, no acaban de encontrar un punto de encuentro y reconciliación. Dejándose llevar por esos “personajes” que viviendo del rencor fomentan la división y hacen de ella su estrategia principal para conseguir sus logros.

ABC de Madrid vs ABC de Sevilla
Basta ya pues, de odios y rencores entre dos formas legítimas de ver España. Es hora de olvidar definitivamente las tropelías de unos y otros, que ocultados detrás de una ideología, lo único que pretenden es su propio beneficio, para lo que no dudan en alimentar el enfrentamiento.

La verdad no es patrimonio de ninguna ideología.

Sólo desde la sensatez, el esfuerzo, el trabajo y la solidaridad, se encuentra la vía de las soluciones, la prosperidad y la  pacífica convivencia.