lunes, 20 de mayo de 2013

Mario Conde deja la presidencia de SCD



Mario Conde (Foto de su perfil en Twitter)
Hoy en la web de Sociedad Civil y Democracia, podemos leer la noticia de la dimisión de Mario Conde de la presidencia del partido que el creó y con el que llegó a concurrir a las elecciones gallegas de 2011, obteniendo un resultado peor de lo que muchos esperábamos y que algunos creíamos que se merecía. Su mensaje era el de devolver el poder civil a una sociedad frustrada.

Desconozco la razón o razones que le han llevado a tomar esta decisión. Con cerca de 65 años y tras superar un difícil y cruel período, resurgió de sus cenizas y con una fuerza increíble volvió a hacerse un puesto en la sociedad, como empresario, escritor, comentarista y otras cosas más. También en Twitter se convirtió en un habitual con más de 85 mil seguidores, estableciendo verdaderas tertulias.

Hoy casi 20 años después de la intervención de Banesto y unas semanas después de su desaparición como banco, al haber sido integrado en la matriz, ya pocos recuerdos quedan de aquel despropósito que acabó con su meteórica carrera. También la que fue sede central del banco, en la plaza de Canalejas, va a ser sometida a una importante reforma que convertirá el edificio en sede de un gran hotel de lujo y un selecto centro comercial. Parece que el tiempo lo quiere borrar todo.

Hoy con todos los escándalos que estamos viviendo de corrupciones, con una praxis bancaria que deja mucho que desear, donde las llamadas cajas de ahorro prácticamente han desaparecido junto al dinero perdido, no puedo evitar volver la vista atrás y decir:
¿Era tan disparatada aquella gestión de Banesto, que hasta el propio banco estadounidense J.P. Morgan, trató de avalar ante el banco de España su viabilidad absoluta?

Siempre he creído que Mario Conde necesitaba y se merece un éxito social que le resarza del daño moral que esa atribulada historia le infligió. Todavía hay tiempo.


“Pero es la hora de pasar del discurso a la realidad. Algunos dirán que nuestra sociedad no está preparada, que es silente, que protesta pero no actúa, que se calla, que soporta lo que le echen, que se acoge al mal menor. Pues es posible, pero no es seguro. La única manera de comprobarlo es preguntarle si quiere de verdad que esto cambie. Si reclama un conjunto de leyes que le devuelva sus derechos, su protagonismo, que instale libertades reales y no formales, que abran la vida política a ciudadanos que puedan estar en el Parlamento y seguir viviendo en la vida privada, cada uno en sus profesiones, sin que la política sea un medio de vida exclusivo financiado con cargo a la riqueza creada por otros”. Mario Conde