sábado, 6 de febrero de 2016

Pablo Iglesias, un chasco


Pablo Iglesias, líder de Podemos
Ayer escribía una opinión en la que aún confiaba en un gobierno de progreso y de alguna manera sugería que Ciudadanos de Albert Rivera se abstuviese, ante un acuerdo PSOE y Podemos.
Hoy tras el triste y horroroso espectáculo de los títeres, cuya actuación alguien con mucha responsabilidad en el ayuntamiento de Madrid debía de conocer, y la aparición de Pablo Iglesias en la gala de los premios Goya 2016, con traje y pajarita, me han despejado todas las dudas: Es un farsante.
Si en un principio pensaba que su viaje ideológico de Venezuela a Dinamarca, obedecía más que al afán de poder a una reflexión de un hombre docto e inteligente, hoy estoy ya convencido que todo es puro teatro.
Dejar España en manos de unas personas así, no nos puede traer más que problemas muy serios. Y retrotraernos 50 o más años. Sino cosas peores.
En Madrid, el ayuntamiento dirigido por Manuela Carmena, no ha hecho nada en estos casi 9 meses. Pero nada. Tres alarmas de contaminación, una cabalgata ridícula y ahuyentar la inversión, y en consecuencia el empleo. Eso si, han nombrado familiares y amigos como responsables de diversos sitios. Como en Calle 30 que ha colocado un sobrino con una experiencia nula y un sueldo de 100.000 €uros. Para muestra vale un botón.
Al principio, cuando los tuis de Zapata, ya nos dio un aviso de su libertad de acción: No puede hacer nada.
La alcaldesa es rehén de un grupo de antisistemas. Se está cargando su historial como persona de izquierdas y su reputación como jueza. Eso sin entrar en la oscura historia de la separación de bienes con su marido para evitar el pago a unos trabajadores contratados además como autónomos.
Esto es lo que tenemos y no debemos dejar ya más recorrido. El PSOE está obligado a deshacer sus acuerdos en Madrid y otras localidades donde esta tribu está asentada.
Es una pena. Tenemos que elegir entre corrupción o destrucción.

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