Mostrando entradas con la etiqueta Adam Smith. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adam Smith. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de octubre de 2015

“La economía por el placer de conocerla”



Portada
Hoy quiero escribir sobre un libro que lleva ya unos meses en las librerías, escrito por un compañero de trabajo, prejubilado, y que es uno de los mejores libros de inicio a la economía que he leído.
Su título, “La economía por el placer de conocerla” (Ed. Punto Rojo Libros-2014), no puede ser más acertado. No se trata de un manual de economía, ni de un libro de teoría económica, ni de historia, estructura o análisis económico, no. Es un libro de apenas 300 páginas, que nos da una visión básica y fundamentada de lo que es la economía de la que tanto se habla hoy en día.
Fernando Modamio
Su autor, Fernando Modamio (1951), es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid, ha desarrollado su vida profesional en empresas constructoras de primer nivel, en cargos muy comprometidos con la cuenta de resultados. De aquí, probablemente su interés en transmitirnos a través del libro; su experiencia, conocimientos y algunos conceptos básicos que hoy parecen haber sido olvidados y sustituidos por la ingeniería financiera.
El libro se estructura en 5 capítulos:
·        Capítulo 1.- Breve paseo por la Economía y por la Historia.
·        Capítulo 2.- Historia de la Ciencia Económica
·        Capítulo 3.- La cooperación internacional después de la 2ª guerra mundial. El Sistema Monetario Internacional.
·        Capítulo 4.- El Desarrollo y los Límites del Crecimiento
·        Capítulo 5.- De la Globalización a la Crisis Financiera de 2008.
A los que añade un glosario de términos y las obligadas referencias bibliográficas.
No es nada fácil sintetizar en 242 páginas que ocupan los 5 capítulos, una visión tan amplia de la economía, desde sus orígenes más remotos a la actualidad más reciente, y repasar las diferentes escuelas o teorías económicas, desde la teoría clásica de Adam Smith (1723-1790) a las más modernas de Keynes o Hayek.
El libro plantea así al lector muchas cuestiones de índole filosófico, para que cada uno pueda reflexionar y en consecuencia responderse de una forma racional. Como dice el autor: “El lector no necesariamente iniciado en temas económicos, hallará sin duda la respuesta a todas estas preguntas con la lectura placentera de las páginas que aquí se ofrecen”.
Sin duda un libro para leer y guardar. 
Añado al final este cuadro sipnótico del pensamiento económico, que ya publiqué en un anterior artículo: “Galgos o Podencos”, que nos puede dar una idea del enorme esfuerzo realizado por Fernando Modamio, al desarrollar todas estas cuestiones de forma tan clara y comprensible.
 
Haz click en la imagen para ampliar

viernes, 14 de mayo de 2010

POR UN CAPITALISMO SOSTENIBLE

El capitalismo, sistema que rige en el mundo occidental desde hace muchos años, es como la democracia que conocemos, el sistema menos malo. Pero ello no quiere decir que se acepten todas las respuestas como válidas o acertadas. Para mí, la mayor grandeza del capitalismo está en el incentivo de la competencia. Que por su propia naturaleza, establece en la relación de los factores de producción. El fracaso de otros sistemas, buenos en sus intenciones, se propició a través del intento de considerar que todas las personas respondemos de la misma forma ante unos determinados estímulos. El error en esta apreciación, junto con la falta de principios de los responsables de poner en práctica estos sistemas, acabaron por demostrar su ineficacia y dificultad en su implantación. Y consecuentemente, su fracaso.

Todos los seres humanos compartimos muchas características comunes, pero no somos o nos comportamos de idéntica forma ante determinadas situaciones. Por ello, la competencia, lejos de ser germen de enfrentamientos, lo es de incentivo o motivación. La ambición, sana, es un estimulo más que un reproche. Bien entendida, es la que lleva a las personas a superarse, a no desfallecer ante el primer problema que se presenta. A luchar, honestamente, por alcanzar unos objetivos.
Adam Smith, economista y filósofo escocés, sostenía que la riqueza y el progreso procedían del trabajo, uno de los factores de la producción.Yo, modestamente, pienso lo mismo. Es el trabajo la verdadera y casi única fuente de riqueza y bienestar. Y aquí es dónde en los últimos tiempos y más concretamente las dos últimas décadas hemos fallado. El trabajo ha pasado a ser un factor marginal. Ya no crea riqueza. Ahora la riqueza se crea en los despachos de los grandes capitalistas. Insatisfechos con las rentas procedentes del trabajo, exiguas para sus objetivos de crecimiento, ven mayores oportunidades en los llamados, eufemísticamente, mercados financieros.
Los mercados financieros, tienen o tenían su razón de ser en servir de plataforma o base de operaciones a las transacciones de capital. Entendiendo por capital, otro de los factores de producción. Hoy esto no es así, desgraciadamente. Los mercados financieros, se han convertido en un verdadero peligro para la estabilidad económica mundial. Todo ello propiciado por la codicia y la obscenidad, de unos “personajes” cuyo culto al dinero y a su posesión tiene ya carácter patológico. Contando para ello con el beneplácito, por activa o por pasiva, de los poderes políticos.
Ahora, se está atacando o mejor dicho expoliando el ahorro de los trabajadores, obtenido con su esfuerzo y trabajo a lo largo de la vida. Además, se les está endeudando indirectamente, a través de las empresas y administraciones públicas. Deudas que tienen ya horizontes de pago de muchos años, que afectará a generaciones futuras.
Muchos expertos y entendidos quieren ver hoy analogías con el conocido y triste “crack” de 1929. Yo también modestamente, creo que no hay más analogía que las consecuencias. En 1929, no había la interrelación inmediata de las economías entre países. Hacía pocos años que se había terminado la gran guerra. El comunismo hacía estragos en muchos países. La inestabilidad política, era también evidente, consecuencia de la lucha de los sistemas.
Nada que ver con la época actual. Aunque existen conflictos en determinados lugares, hace ya más de 60 años que terminó la segunda guerra mundial - con sus consecuentes enseñanzas - , el comunismo ha pasado a ser un sistema residual, con escaso peso en la política mundial. La llamada América latina, con excepciones, se va modernizando y democratizando. Países de Asia y Sud-América, llamados emergentes, cuentan con economías fuertes y con gran potencial de desarrollo. Los sistemas de transporte, telecomunicaciones y nuevas tecnologías, no dejan de desarrollarse con un crecimiento exponencial. Es otro mundo.
Por ello, si volvemos a dar al trabajo, el valor que realmente tiene, se intervienen y regulan las prácticas indecentes y delictivas de los llamados mercados financieros, se castiga la corrupción con dureza y sin contemplaciones, volveremos a una senda de crecimiento real, sano y sostenible.