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lunes, 22 de abril de 2013

Juan Ramón Rallo vs John Maynard Keynes

Juan R. Rallo (Foto de Intereconomía.com)
Juan Ramón Rallo (1984), tiene un brillante historial académico. Con menos de 30 años de edad, ha alcanzado un nivel mediático importante, sus teorías y libros son numerosos y exitosos. Ultraliberal sin paliativos, enrevesado en sus argumentos y con afán de victoria en sus debates, arremete contra John Maynard Keynes (1883-1946) y sus teorías, tachándolo de fascista y de tener sólo un curso de economía de pocas semanas. Algo que ya para mí desmonta toda su argumentación y cuestiona su objetividad académica.
En su disertación en un video de 1 hora y 28 minutos, trata de hacer una contumaz crítica a las teorías de Keynes, que bajo mi punto de vista, consigue todo lo contrario. Pues muchas de las cosas que critica están hoy ahí. Por desgracia para nosotros.
Con sus errores, que los hay, y más visto a través del tiempo transcurrido desde entonces, J.M. Keynes en su momento hizo una gran aproximación a como funciona realmente la macroeconomía.
Keynes, nos habla de un desempleo alto en equilibrio, algo que estamos viendo en España, por que no habrá gasto suficiente para emplear todos los factores. Siendo uno de los elementos más desestabilizadores la inversión, al ser las economías más ricas las que más dependen de ella.
Que en el mercado va a prevalecer la especulación a corto más que los inversores a largo, dado que la naturaleza humana quiere beneficios a corto plazo.
También nos decía Keynes que cuanto más bajos estén los tipos de interés más probabilidad de que suban, lo cual retrae la inversión, al atesorarse. Algo que estamos viviendo con este fuerte desequilibrio, no solo propiciado por los tipos bajos de interés oficiales sino por la enorme deuda acumulada y fuerte apalancamiento de la misma. Y no cabe ninguna duda de que el atesoramiento restringe la demanda. Más aún cuando este atesoramiento se produce en situaciones de grandes restricciones.
John Maynard Keynes
Keynes también defendía que el dinero no se puede producir y que no tiene sustitutos. Aquí si estoy de acuerdo con J.Rallo, aunque no con el oro como ejemplo, dada su escasez, sino con el crédito. Si bien yo quiero entender que la ortodoxia de Keynes lo que defendía era la base del dinero o la contraprestación de este. Crear o producir dinero es fácil, pero y ¿su soporte? Es lo que yo entiendo quería significar.
Al final J. Rallo nos resume a Keynes, como el defensor de; el incremento a la propensión a consumir, que hay que matar al rentista, acabar con las herencias, atraer la demanda extranjera, más consumo, la propuesta de monopolios públicos o privados, los precios garantizados, el aumento de la inversión publica o socializar toda la inversión privada, regularizando en donde y fijando unas tasas. Cosas, unas buenas, otras malas y otras regulares, pero sin duda interesantes.
Define a Keynes como un recopilador de teorías que nace en la gran depresión y entonces parecía verosímil, porque a lo políticos les venía muy bien así. Que era muy carismático y un “lobysta” exitoso, cuyas ideas venían del mercantilismo. Obviando su verdadera biografía de intelectual, matemático, funcionario, profesor, consejero y editor.
En definitiva, algo que yo creo no responde a la verdadera aportación de John Maynard Keynes al funcionamiento de la economía, como antes lo había hecho Adam Smith. Sin olvidar que Keynes, ya había conocido diversas teorías o escuelas economicas, mercantilistas, fisiocratas y clásicos, incluida la marxista, que sin duda también aporto luz a la realidad económica de entonces.
Ver video: Los errores de la vieja economía


jueves, 6 de diciembre de 2012

El dinero, su precio y su valor


La economía, en su acepción más primaria, es la gestión de los recursos escasos. Hoy en día la hemos convertido en un galimatías de mucho cuidado. Con tanto tecnicismo y tanto circunloquio, se ha transformado en la herramienta política que más daño está haciendo a la sociedad. Hemos pasado de la Política económica a la Economía política con todas las consecuencias que estamos viendo.

Hoy en Twitter, tras una reflexión de John Müller, en la que decía no entender que una moneda única (el euro) valiese en Berlín distinto que en Madrid, el joven y laureado economista Juan R. Rallo, le indicaba que “lo que valía distinto era el crédito y no tanto la moneda. Y que el mismo dependía de cada gobierno y no del BCE”.
Mi respuesta no se hizo esperar, ya que quien decía esto es una persona versada en la materia: “El Precio del dinero es diferente aquí, en Alemania o en Holanda….”.
La respuesta a esto de Juan R. Rallo fue: “¿Un euro alemán puede comprar en España más que un euro español?”. A lo que le respondí: “Sí, pidiendo un préstamo en Alemania e invirtiéndolo en España. Arbitraje puro y duro”. Su contestación: “Eso es el precio del crédito y no del dinero”. A partir de ahí el debate ya fue abstracto.
Cuando me suelta esta perla: “¿Por recordar que todo precio tiene dos utilidades marginales contrapuestas?” es cuando ya no puedo más.
Algo en lo que yo no estoy de acuerdo en absoluto. Veamos por qué.
El dinero es un medio que sirve de base y referencia para las transacciones de bienes y servicios. El precio es un indicador de lo que la parte vendedora quiere en contraprestación de su producto o servicio. Y el valor, es realmente lo que se está dispuesto a pagar por ese producto o servicio. Lógico es que precio y valor tiendan a converger por las fuerzas del mercado.
Así el dinero, como casi todo, tiene un precio y un valor. Si yo no lo tengo o lo necesito en mayor cantidad de lo que poseo, debo de pedir un préstamo. No un crédito. Pues crédito es lo que alguien debe a otra persona o entidad y lo que esta tiene derecho a exigir y a cobrar. Luego introducir este concepto, ya empieza a desvirtuar el debate. El precio por ese préstamo es en España, en terminos redondos, un 4% más caro que en Alemania.
No obstante vamos pues al valor y al precio del dinero, olvidándonos de algo tan básico como la inflación, que complicaría aún más el tema, debido al diferencial existente también a favor de Alemania. Y por supuesto del diferente poder adquisitivo existente entre ambas economías, que si permite de entrada comprar con un euro algo de más valor, que no de precio, aquí que allí en términos globales.
Luego si un alemán pudiera comprar aquí todo lo que necesita, con sus euros obtenidos allí, obtendría más valor por la moneda gastada aquí. Lo que determina que el precio del dinero obtenido en Alemania es inferior al de España y su valor aplicado aquí es superior. Comprar un euro es más barato, menor interés y menor esfuerzo, en Alemania y una vez obtenido adquiero más valor con el aquí, ya que en términos generales los precios de otros bienes y servicios son más baratos aqui.
¡Paradojas de la economía financiera!


Conceptos todos ellos, cuya abstracción, va en detrimento de la economía como ciencia y la convierte en lo que estamos viendo, algo que no sirve para nada, pues carece del mayor rigor científico. Donde no existe una forma determinista de formular una ecuación que sirva para salir de esta crisis, creada en base y por esa locuacidad “ingenieril” cuyo último fin u objeto es el engaño de "unos pocos a otros muchos”.
Así, la actual Unión Monetaria es un absoluto disparate como estamos comprobando. Diferentes países con la misma moneda pero con distintos sistemas fiscales, políticos, presupuestarios, inflacionistas, crediticios, laborales e incluso sociales, no pueden sin perjuicio de unos y beneficio de otros llegar a ningún sitio.

Juan Ramón Rallo es doctor en Economía y licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, así como master en economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Actualmente es profesor, analista económico de ´esRadio´  y director del Instituto Juan de Mariana.
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John F. Müller  es  periodista, director adjunto del diario El Mundo y co-presentador del programa de divulgación económica ´Veo Expansión´.