Nancy Pelosi a su llegada a Taiwan |
A decir
verdad, los últimos 15 años están siendo un poco movidos. No hemos salido de
una y nos metemos en otra. Así de la crisis financiera de 2008, sin haber sido
resuelta, pasamos a la crisis sanitaria de 2020 y de esta a la crisis de
Ucrania en 2022. Ahora tenemos la amenaza de la crisis en Asia tras la
inoportuna visita de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de representantes de
EE.UU, a Taiwan que ha desatado la ira de las autoridades chinas, que hoy por
hoy son las que están reconocidas en la mayoría de países y organismos
internacionales, mientras Taiwan mantiene un perfil bajo oficialmente.
Parece
ser que la visita se realizó en contra de la opinión del presidente, Joe Biden,
así como de voces autorizadas del ejército. No me extraña. Pero tampoco
descarto que todo sea un paripé. Como ya hemos visto en Ucrania, la directriz
de EE.UU. es alentar el enfrentamiento “hasta el último ucraniano” como planteó
recientemente V. Putin.
Con este foco
de inestabilidad, incertidumbre y peligro de expansión a nivel mundial no se
puede permitir que surja otro en el área Asia-Pacifíco. Por lo que la citada
visita, además de inoportuna, tiene matices de provocación y objetivos un tanto alarmantes.
Joe Biden, presidente de EE.UU. |
¿Por
qué?...veamos.
Estados
Unidos lleva más de 100 años manteniendo una hegemonía mundial en aspectos
económicos y militares, con la influencia en materia social que ello conlleva.
Algo que tras el derrumbe de la Unión Soviética y del "telón de acero" se hizo
más manifiesto. Ahora, en los últimos 20 años, el despertar de China y su
adopción del sistema capitalista desde el punto de vista económico, no desde el
político, ha propiciado un crecimiento y una influencia a nivel mundial que
EE.UU. considera una amenaza para sus intereses generales, tanto económicos,
como geoestratégicos. Su defensa de la libertad y la democracia hace aguas
cuando se trata de países ricos, dictatoriales y poco defensores de los DD.HH. como
pasa con algunos de los estados árabes. Por el contrario, es muy beligerante si
esos países adoptan, aparentemente, un régimen político del social-comunismo,
como ocurre con estados del América central, Sudamérica y alguno de Asia. Una
vara de medir que tiene un cariz muy subjetivo y condicionado.
Todo se ha acentuado tras la llegada de Joe Biden a la presidencia, un hombre mayor, que no parece estar al ciento por ciento de sus facultades y que da toda la impresión de que se comporta como una vulgar marioneta al servicio de extraños y ocultos intereses. Lo cual explica sobremanera la gran oposición mediática que tuvo el anterior presidente Donald Trump, que a la vista de los resultados de su periodo presidencial no fueron nada malos, ni en el orden económico ni en el político.
A mi no me cabe ninguna duda de que si hubiera salido reelegido
hoy el mundo estaría más tranquilo.
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