El
reciente anuncio del ministro Luis de Guindos, sobre la limitación de fondos y
de participación en estos productos novedosos surgidos al amparo de la www (World
Wide Web) ha creado una polémica, no
exenta de razones con argumento.
¿Es un mundo
de soñadores, personas y ciudadanos, que quieren cambiar las reglas, pensando en
el futuro de nuestros hijos, para hacer un mundo mejor?
Es
indudable que el desarrollo de las tecnologías de la información, la aparición
de las redes sociales y en consecuencia la mayor interacción entre personas
desde lugares próximos y remotos, está contribuyendo a unas nuevas reglas de
juego, algo que era impensable hace unos años.
¿Por qué
está precipitación del gobierno, en regular esta actividad?
En un
principio la noticia surge dentro del nuevo proyecto legislativo de financiación
empresarial, en el que el ejecutivo trata de hacer menos dependientes a las
empresas y emprendedores de la clásica financiación bancaria. También parece
que con objeto de limitar las posibles financiaciones a los partidos políticos
a través de esta vía.
El primer
objetivo parece algo contradictorio, ya que limita a un millón de euros el
importe de cada proyecto y a tres mil euros el tope de participación. Cantidades
algo irrisorias si de proyectos empresariales, generadores de valor, se trata.
Con
respecto al segundo objetivo, bastaría la simple prohibición de que los
partidos políticos o sus fundaciones recibiesen donaciones de cualquier índole.
Ya que en este caso es muy difícil discernir, por mucho que se límite y
condicione, que donativos son simplemente altruistas y cuales son interesados,
germen de delito.
Los partidos políticos deben de financiarse única y exclusivamente
con la aportación regulada de sus militantes y simpatizantes.
Un antecedente
o embrión del ´Crowdfunding´ lo podríamos tener en los microcréditos. Algo que
hasta la fecha no parece haber tomado la importancia y el peso que requiere. Creados
por Muhammad Yunnus, conocido como el “banquero de los pobres” y Premio Nobel de la Paz en el año 2006. Un
sistema basado en prestar dinero a los más pobres para que salieran de ese
estado mediante el trabajo, el autoempleo y la generación de recursos.
Luego en
principio, el ´Crowdfunding´ no parece una mala idea ni tampoco parece bueno el
afán legislativo de regular tanto las cantidades, que no la actividad.
Pero
tampoco podemos olvidar el mundo en que vivimos. Un mundo materialista, donde
el mal y la codicia se expresan impunemente en todos sus estamentos. Y que
siempre se deja ver tras las buenas ideas.
Recientemente,
y ya termino, también hemos visto como la moneda virtual bitcoin, ha sufrido un
fuerte varapalo, tras la quiebra de la compañía de intercambio de bitcoins
Mt.Gox. El bitcoin también es una forma de escapar a la dictadura monetaria que
nos dirige, pero su revalorización exponencial, su falta de regulación y de
credibilidad, han marcado un nuevo estado de expectación e incredulidad para un
correcto devenir de la moneda virtual.
Entre ´crow´
(cuervo) y ´crowd´ (multitud) solo hay una letra de diferencia. Una débil línea
roja.
