jueves, 7 de noviembre de 2024

¿Qué esperar de Donald Trump?

         Lo primero que yo espero es el cese de la guerra en Ucrania. Algo que se inició por intereses ocultos y espurios, dado que yo entiendo que la OTAN desde 1990 no tiene sentido alguno. Rusia dejó de ser una amenaza, si es que en algún momento realmente lo fue.

El otro conflicto que está costando muchas vidas, tras el ataque terrorista del 7 de octubre´23 en Israel, también espero que cese pronto, si bien en este caso, doblegar a Netanyahu no será tan fácil. Se puede luchar contra el terrorismo sin masacrar la vida de tantos inocentes, que al final se convertirá en un semillero de nuevos terroristas.

La respuesta de Israel fue desmesurada y criminal. Ataques selectivos como los que ha hecho después, tanto con los buscas como con los drones es la respuesta de una nación civilizada que respeta la vida y los Derechos Humanos. Pero Netanyahu creó un GAL a lo bestia.

Y con China lo mismo. No es necesario provocar a una nación para con ello defender los intereses comerciales de Estados Unidos y de sus socios.

Hemos pasado cuatro años que podía haber ocurrido cualquier cosa, hasta un desastre mundial. Sin qué el peligro haya desaparecido aún.

Las provocaciones a Rusia. Primero haciendo caso omiso de los pactos de que la OTAN no se expandiría más, desoyendo y despreciando los intentos de V. Putin para que así fuera. Poniendo a Ucrania como peón de combate, “hasta el último ucraniano”, atacando el puente de Crimea o saboteando el Nord Stream, una infraestructura costosísima que suministraba gas a Europa. Actos de provocación que no encontraron más respuesta que la local.

Por lo demás; de un hombre de 78 años, que se encuentra con buenas facultades no como su antecesor, empresario, millonario, padre de cinco hijos, dos veces divorciado, actualmente casado desde hace 19 años con una bella y elegante mujer, que ha sido presidente en una etapa anterior (2016-2020), no creo que le mueva ningún interés más allá de gestionar con criterio, experiencia, conocimiento e inteligencia el rumbo de la nación. Lejos de esos oscuros intereses que hemos vivido los últimos tiempos con Joe Biden.

Donal Trump es un gran negociador, se sabe rodear de personas ganadoras, entiende las negociaciones en términos bilaterales, sin dejarse arrastrar por el globalismo o el multilateralismo, ya sea de la ONU o cualquier otra organización de esas zombis como la OMS de Tedros Adhanom.

En definitiva, un líder de los que tan escasos andamos hoy con tanto mediocre a los mandos que han hecho de la política su “modus vivendi”. Él no necesita la política ni para vivir ni para ganar dinero, ya lo tiene casi todo.

En fin, espero y le deseo una feliz y próspera presidencia, que a buen seguro nos beneficiará a todos.

«In God We Trust»

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