viernes, 10 de mayo de 2013

El gran agujero de Ruiz Gallardón



Onírico CICCM junto a 4 Torres (Madrid)
Año 2009, ya con la crisis en pleno desarrollo, ajeno a los mensajes que su propio partido llevaba casi 2 años aireando a los cuatro vientos en contra de la política económica del gobierno socialista, nuestro hoy ministro de justicia y entonces alcalde de Madrid, decidió gastarse otros 300 millones de euros que no teníamos en un llamado Centro Internacional de Convenciones de Madrid.
Una de las cosas que entonces me llamó más la atención cuando se licitó la obra en 2 fases, creo recordar, es que la forma de pago era a 720 días. O sea, 2 años. Algo que ya por si solo ponía en evidencia la capacidad financiera del Ayuntamiento de Madrid y el respeto a la Ley de Contratos del Sector Público y a la Ley de Morosidad, hábilmente vulneradas a través de empresas interpuestas.
Llegado 2010, no hubo más remedio que pararlo tras la inversión de 16 millones de euros de su 1ª fase. Eso sí, hubo que añadirle otros 86 millones en asegurar lo iniciado ante el peligro que suponía para la seguridad, dejar las obras en tal estado. Total, 100 millones “de nada” a la basura por un capricho del entonces regidor municipal.
El diseño ganador en un concurso internacional, fue el de tres arquitectos españoles, cuya idea era un cilindro asentado en su generatriz y truncado, de 120 m de altura y de color blanco, al que se le resalta con figuras troncocónicas huecas en su alzado, lo que le da aspecto de un gran queso gruyere que se hunde. Todo un diseño premonitorio de su final. Un agujero de 110 millones en las arcas municipales a costa de los madrileños. Que sin ninguna duda ha motivado la maquinaria sancionadora del Ayuntamiento en la simple esperanza de recuperarlo a base de multas. Digo yo.
Hoy no se sabe que hacer con ello. Se piensa si “san Adelson” se apiadará y lo
Vista panorámica del gran agujero

integrará en su “fantástico” Las Vegas Sand. También se piensa en vendérselo a algún interesado con una concesión de 50 ó 75 años. O sea, todo un sinsentido.
Pero a nadie se le ocurre construir ahí, en ese solar de 33.000 m2, una serie de viviendas a precio de coste, que aún incluyendo lo dilapidado o mejor dicho enterrado, saldrían a la venta con un precio más que interesante.
Utilizando la mitad de la superficie y con una altura de 10 pisos se podrían construir entre 1.000 y 1.500 viviendas a un precio de venta de entre 250.000 y 175.000 euros. Pero esto no interesa a nadie. Mejor tirar 100 millones que hacer viviendas asequibles en una zona tan privilegiada. Además, las plazas sobrantes de aparcamiento no integradas en las viviendas se podrían a su vez también vender. ¿Por qué no se hace?

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